El 41,2 % de los adultos dentro del espectro autista que participaron en una encuesta nacional se encuentra desempleado, mientras que el 76 % de los hogares consultados percibe ingresos mensuales inferiores a 150 dólares.
Los resultados forman parte de la Encuesta TEA Adultos 2026, presentada por la Organización Venezolana de Autismo (OVA) para visibilizar las condiciones sociales, económicas y clínicas de esta población en el país.
El estudio reunió las respuestas de 534 personas distribuidas en 23 entidades federales. La organización explicó que los datos permiten identificar los principales desafíos que enfrentan los adultos autistas y sus familias, especialmente en materia de empleo, vivienda, salud mental, medicación y protección social.
Los porcentajes corresponden a las personas que participaron en la consulta y ofrecen una aproximación a una realidad sobre la cual existe poca información pública sistematizada en Venezuela.
Desempleo e ingresos insuficientes
La falta de oportunidades laborales aparece como uno de los principales hallazgos de la investigación. De acuerdo con la OVA, cuatro de cada diez adultos autistas encuestados están desempleados.
La organización también advirtió sobre las condiciones económicas de los hogares responsables de su manutención. El 76 % reportó ingresos mensuales por debajo de los 150 dólares, una cantidad que la OVA considera insuficiente para cubrir las necesidades básicas de las familias.
Los resultados muestran que la exclusión laboral no afecta únicamente la autonomía económica de los adultos autistas. También incrementa la dependencia de sus familiares y traslada a los hogares los costos relacionados con alimentación, tratamientos médicos, medicamentos, terapias y cuidados cotidianos.
Ante esta situación, la organización solicitó avanzar en la creación de programas de empleo protegido y de mecanismos que faciliten la incorporación de personas autistas al mercado laboral.
La mayoría continúa viviendo con sus familiares
La encuesta determinó que el 64,6 % de los adultos autistas consultados continúa viviendo con sus padres u otros familiares.
La OVA relacionó este nivel de dependencia residencial con la ausencia de redes de vivienda asistida, programas de acompañamiento y oportunidades de empleo adaptadas a las necesidades de esta población.
La falta de alternativas obliga a numerosas familias a asumir de manera permanente las responsabilidades económicas y de cuidado, incluso cuando los padres o representantes se encuentran en edades avanzadas.
“No es justo que el peso del cuidado recaiga exclusivamente sobre las familias”, expresó la organización al presentar los resultados.
Ansiedad, trastornos del sueño y barreras para obtener medicamentos
El informe también recogió información sobre la salud mental de los participantes. La ansiedad fue identificada en el 41 % de las personas consultadas, mientras que los trastornos del sueño alcanzaron el 29,8 %.
Pese a la prevalencia de estas condiciones, el 54,5 % de los encuestados indicó que no recibe medicación. Además, el 39,5 % señaló que no puede acceder a los fármacos debido a la falta de recursos económicos.
Estos datos evidencian la relación entre la precariedad económica y las dificultades para mantener tratamientos de forma continua. La falta de ingresos propios y la dependencia familiar pueden reducir las posibilidades de acceder a consultas especializadas, evaluaciones periódicas y medicamentos.
Mujeres y diagnósticos durante la edad adulta
La participación femenina representó el 50,4 % de la muestra. Entre las mujeres consultadas, cerca del 40 % recibió formalmente el diagnóstico de trastorno del espectro autista durante la edad adulta.
Para la OVA, esta cifra permite dimensionar la realidad de mujeres que atravesaron la infancia y la adolescencia sin un diagnóstico, circunstancia que puede retrasar el acceso a apoyos especializados y a una atención acorde con sus necesidades.
La organización considera necesario incorporar la perspectiva de género en los procesos de evaluación y diagnóstico, así como fortalecer la formación de profesionales para identificar las manifestaciones del espectro autista en mujeres adultas.
A partir de los resultados, la OVA solicitó desarrollar políticas públicas de empleo protegido, vivienda asistida, acceso a medicamentos y protección social. También planteó la necesidad de construir un sistema de atención integral que no deje exclusivamente en manos de las familias el cuidado y sostenimiento de los adultos autistas.





