Los cortes eléctricos prolongados siguen alterando la vida cotidiana en el estado Zulia. En algunas zonas, los racionamientos pueden extenderse por más de 12 horas, lo que afecta a hogares y comercios y obliga a las familias a reorganizar sus actividades según la disponibilidad del servicio.
La situación se agravó luego de que una falla en el Sistema Eléctrico Nacional afectara unidades termoeléctricas de la entidad. El gobernador Luis Caldera informó que se trabaja en la recuperación de TermoZulia y que se han registrado avances en varias unidades para aumentar la generación disponible.
Sin embargo, recuperar las plantas no resolvería por sí solo las interrupciones. Para que la electricidad llegue a los usuarios, primero debe generarse y luego recorrer líneas de transmisión, subestaciones y redes de distribución. Los problemas acumulados en esos componentes —entre ellos equipos dañados u obsoletos, falta de mantenimiento y subestaciones pendientes de recuperación— también limitan la capacidad de abastecer a la población.
Apagones que reorganizan la vida diaria
En Maracaibo, los cortes impredecibles dificultan la planificación de tareas domésticas y comerciales. Para sobrellevarlos, algunas familias recurren a ventiladores recargables, bombillos con batería y plantas eléctricas que puedan utilizar durante las horas sin servicio.
Estas alternativas tienen un costo. Comprar los equipos y mantenerlos en funcionamiento con combustible está fuera del alcance de muchos hogares, por lo que para una parte de la población la única opción es esperar el restablecimiento de la electricidad. La duración de los cortes también puede afectar la conservación de alimentos, el descanso y las actividades que dependen de equipos eléctricos.
La recuperación eléctrica exige intervenciones simultáneas en generación, transmisión y distribución. Reparar una turbina puede aumentar la energía producida, pero ese avance no necesariamente se traduce en un mejor servicio si las líneas no pueden transportarla o las redes no están en condiciones de distribuirla.
A las dificultades de infraestructura se suma la pérdida de personal especializado tras años de migración de ingenieros y trabajadores técnicos. También inciden los plazos de entrega de repuestos para equipos eléctricos, que en algunos casos superan un año, lo que puede retrasar reparaciones y planes de recuperación.
Petróleo y electricidad: dos sectores conectados
La situación eléctrica plantea además un desafío para las expectativas de reactivar la industria petrolera zuliana. La operación de campos, instalaciones y servicios requiere un suministro energético confiable. A su vez, la generación termoeléctrica depende de la disponibilidad de gas y combustibles para operar las plantas.
El Zulia produce cerca de 400.000 barriles diarios, según cifras mencionadas por las autoridades regionales, que esperan elevar el volumen a 800.000 barriles diarios. Pero un aumento de la producción petrolera no resolvería automáticamente la crisis eléctrica, así como recuperar las termoeléctricas no bastaría para reactivar por sí solo la industria.
Ambos sectores dependen de infraestructuras distintas, aunque interconectadas, y necesitan inversiones y trabajos coordinados. El reto es recuperar la capacidad de generación y, al mismo tiempo, asegurar que la energía pueda llegar de forma estable a las comunidades y a las instalaciones productivas.




