Habitantes de la parroquia Naricual, ubicada en la zona rural del municipio Simón Bolívar del estado Anzoátegui, reportan fallas en el suministro de agua potable, interrupciones prolongadas del servicio eléctrico, problemas de vialidad y dificultades para acceder a servicios de salud.
José Mejías, habitante del casco central, señaló que una de las principales dificultades está relacionada con el suministro de agua. Explicó que la comunidad depende de la planta potabilizadora Ezequiel Zamora, que presta servicio a unos 10 sectores, pero presenta dificultades cuando aumenta la turbidez del río durante las lluvias.
“Lamentablemente la planta potabilizadora no está en buenas condiciones. Y con el asentamiento de las lluvias, cuando sube la turbidez del río, se nos hace dificultoso el servicio de agua”, afirmó.
Mejías también se refirió a las condiciones de la vialidad y al servicio de transporte público. Indicó que actualmente se realizan trabajos de rehabilitación y acondicionamiento en el tramo comprendido entre el sector Los Machos y el sector de los Bomberos; sin embargo, pidió que las labores culminen a la brevedad posible para mejorar las condiciones de circulación vehicular.
A las fallas de los servicios básicos se suma, según el habitante, la situación de la seguridad. Señaló que el módulo policial de la parroquia permanece abandonado y que la presencia de patrullas del cuadrante de paz ocurre de manera ocasional. “Tenemos ya aproximadamente más de 20 años aquí en la parroquia que no contamos con la protección, el servicio de seguridad”, expresó.
En materia de salud, Mejías denunció dificultades en el Centro de Diagnóstico Integral (CDI) de la comunidad. Según explicó, en ocasiones no cuentan con insumos como jeringas y la ambulancia permanece fuera de servicio por problemas en los frenos. “La ambulancia más es el tiempo que se encuentra dañada por problemas de freno que el tiempo que nos presta servicio”, sostuvo.
Más afectados
La situación eléctrica también fue señalada por Morela López, habitante de Naricual, quien aseguró que las interrupciones afectan a esta comunidad y a sectores aledaños como Aragüita y Tavera.
López exigió que se informe sobre las causas de los cortes y cuestionó la duración de los mismos. “Porque si hay racionamiento, no puede ser racionamiento 24-7 todos los días, a todas horas. Cortes de 12, 8, 14, 26, 38 horas, no puede ser”, manifestó.
La habitante explicó que las fallas eléctricas también dificultan el suministro de agua, debido a la dependencia de sistemas de bombeo. “El agua no llega y cuando llega se va la luz. Y sin luz, ¿cómo bombeamos?”, preguntó.
López también alertó sobre las condiciones del CDI de Naricual, que, según indicó, no cuenta con una planta eléctrica. Consideró que esta situación limita la atención de emergencias cuando ocurren cortes de electricidad.
“Si hay una emergencia, ¿cómo la atiende? Si no hay luz, ¿cómo funciona el tensiómetro? Con corriente. ¿Cómo funciona el electrocardio? Con corriente”, señaló.
Las interrupciones eléctricas también generan dificultades para los comerciantes, de acuerdo con López. Relató que durante un apagón de casi 28 horas algunos establecimientos registraron pérdidas debido a la imposibilidad de mantener refrigerada la mercancía.
“Si tú tienes una mercancía que necesita ser refrigerada y tienes 36 horas sin luz, por más que tengas un congelador se te va a dañar”, afirmó.
Los habitantes también plantearon la necesidad de mejorar las condiciones para atender emergencias médicas en la parroquia, especialmente durante las interrupciones del servicio eléctrico. “Entonces, abóquense a ver de verdad dónde está la solución, la raíz del problema”, reclamó López.





