La División de Delitos Informáticos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) alertó sobre una modalidad de estafa que utiliza el nombre del programa Venezuela Renace y la identidad gráfica del Banco de Venezuela para ofrecer créditos falsos.
La advertencia fue difundida el 29 de septiembre, luego de detectarse correos electrónicos, mensajes de texto y comunicaciones por WhatsApp que simulan notificaciones bancarias. Los delincuentes informan a los destinatarios que poseen un supuesto crédito preaprobado y los invitan a ingresar en enlaces externos para confirmar el beneficio.
El fraude resulta especialmente engañoso porque Venezuela Renace es un programa real que contempla financiamientos para la restitución de viviendas afectadas por los terremotos ocurridos el 24 de junio. Los estafadores aprovechan la existencia de esta iniciativa para generar confianza y hacer que sus mensajes parezcan legítimos.
Los enlaces conducen a páginas falsas
Las comunicaciones fraudulentas pueden incluir logotipos oficiales, nombres parecidos a los de instituciones públicas y dominios modificados. El objetivo es trasladar a la víctima hacia una página que imita los canales de una entidad bancaria.
Una vez dentro del sitio falso, el usuario podría ser inducido a proporcionar datos personales, información bancaria, números de tarjetas, contraseñas o códigos de seguridad. Esta práctica es conocida como phishing y se basa en la suplantación de empresas, instituciones o servicios legítimos.
Los mensajes también pueden presentar certificados de preaprobación, plazos limitados para reclamar el supuesto financiamiento o llamados urgentes para completar el registro. La presión para actuar rápidamente busca evitar que la persona verifique la autenticidad de la comunicación antes de entregar sus datos.
Señales para reconocer los mensajes fraudulentos
Una de las principales señales de alerta es la solicitud de ingresar en un enlace recibido por correo electrónico, mensaje de texto o WhatsApp para confirmar la aprobación de un crédito.
También debe revisarse cuidadosamente la dirección del remitente. Los responsables de este tipo de fraude pueden emplear dominios con pequeñas modificaciones, letras adicionales o direcciones similares a las utilizadas por instituciones financieras.
El Banco de Venezuela ha aclarado que “sus comunicaciones informativas no solicitan datos de los clientes”. Por ello, cualquier mensaje que requiera contraseñas, códigos de seguridad, información de tarjetas o credenciales de acceso debe considerarse sospechoso.
La presencia de logotipos, colores institucionales o referencias a programas oficiales tampoco garantiza que el contenido sea auténtico. Estos elementos pueden ser copiados y utilizados para construir mensajes con una apariencia legítima.





