Los habitantes de las localidades fronterizas del estado Táchira enfrentan cortes eléctricos que pueden prolongarse entre tres y cinco horas y repetirse varias veces durante una misma jornada.
La situación ha complicado especialmente la actividad comercial. Ante cada interrupción, propietarios de establecimientos deben encender equipos de generación alterna, cuyo funcionamiento depende de combustible que representa un gasto adicional para negocios que ya operan con presupuestos ajustados.
“Un gasto extra que hay que añadir en la contabilidad, y la situación no está para poder tener más egresos de lo que ya se tiene planificado al mes”, dijo uno de los comerciantes consultados por La T Calle.
El propietario explicó que parte de la mercancía que distribuye necesita mantenerse bajo refrigeración y aseguró que en varias oportunidades ha perdido productos debido a las prolongadas interrupciones del servicio eléctrico.
En cuanto a los centros de salud privados que se ubican en esta importante zona del Táchira, han tenido que sobrellevar la crisis del servicio eléctrico manteniendo «full» de combustible las plantas, esto para evitar complicaciones en pacientes.
Uno de los encargados de un centro hospitalario de San Antonio explicó que, «hemos pasado por situaciones complejas por la falta de luz, ahora nuestra única salvación son las plantas pero mantenerlas activas ante los cortes es sumamente costoso, se ha hecho cuesta arriba».




