Entre números rojos y cuentas que no terminan de cuadrar, los hogares larenses enfrentan este año una de las cuestas más difíciles para garantizar que los niños y jóvenes puedan volver a las aulas, con una escalada de precios que pulveriza cualquier presupuesto familiar, el derecho a la educación se ha transformado en un verdadero reto financiero en el estado Lara.
Un presupuesto que supera los 200 dólares por estudiante
Adquirir los elementos indispensables para el inicio escolar se ha vuelto una misión titánica en la región, tan solo armar una lista básica de útiles que incluye cuadernos, lápices, colores y carpetas, ronda entre los 30 y 50 dólares, un monto al que obligatoriamente hay que sumar los textos de apoyo exigidos por las instituciones.
A esto se le aúna el gasto en indumentaria: chemises, pantalones y calzado de durabilidad media pueden absorber fácilmente entre 80 y 120 dólares adicionales, si se suman todos los renglones, el costo total por cada estudiante supera con facilidad los 150 o 200 dólares, una cifra inalcanzable para los ingresos formales y que obliga a las familias a ingeniárselas mediante compras fragmentadas.
Estrategias de supervivencia: Entre la ropa heredada y los pagos por partes
Ante esta cruda realidad, las comunidades larenses han tenido que adoptar severas medidas de supervivencia económica, los testimonios recogidos en las calles reflejan el impacto emocional y financiero de la situación:
“La verdad es que este año se ha puesto muchísimo más difícil comprar todo lo que los chamos necesitan, a mí me tocó estirar el presupuesto de todo el año y resolver por partes: primero los cuadernos básicos, luego los lápices, y con los uniformes nos las hemos tenido que ingeniar heredando la chemise del hermano mayor o remendando lo que quedó del periodo pasado, toca cuidar cada bolívar para que mis hijos puedan ir a clases” declaró para La TV Calle, José Castro, representante torrense.





