Un verdadero calvario vial aísla y pone en riesgo constante a los habitantes del estado Lara, quienes a diario deben sortear un laberinto de cráteres, huecos gigantescos y peligrosas fallas de borde a lo largo de las principales arterias viales de la región.
Transitar por las carreteras del estado se ha convertido en una auténtica prueba de resistencia que amenaza la seguridad de conductores, transportistas y familias enteras.
La situación es especialmente crítica en la transitada arteria vial que conecta Barquisimeto con Carora, así como en los tramos intermunicipales, en estas rutas, los hundimientos del asfalto se han tragado canales enteros de circulación, obligando a los vehículos a realizar maniobras evasivas invasivas que elevan drásticamente el riesgo de colisiones frontales.
Huecos y ausencia de iluminación en las carreteras
A esta problemática se le suma la total ausencia de iluminación nocturna y señalización preventiva, convirtiendo cada trayecto en una trampa mortal, para los trabajadores del volante, esta realidad representa una estocada económica y operativa insostenible.
La destrucción continua del tren delantero, los amortiguadores y la pérdida de cauchos por el impacto contra los huecos golpea severamente los bolsillos de quienes dependen de sus vehículos para trabajar.
“Aquí nos jugamos la vida todos los días. Un repuesto cuesta una fortuna y las autoridades no hacen nada por tapar estos huecos; parece que estuvieran esperando una tragedia mayor para actuar”, denunció a la La TV Calle un transportista de la entidad.





