Ubicados en el final de la red de distribución nacional, los estados del occidente venezolano, Mérida, Táchira, Trujillo, Barinas y el Alto Apure, enfrentan la crisis energética más severa del país.
Lo que los expertos llaman la “cola del sistema eléctrico” padece racionamientos prolongados de hasta 8 horas al día y decenas de fluctuaciones que afectan los aparatos eléctricos de la ciudadanía e impide que la industria genere el 100% de su producción.
Esta realidad es consecuencia de la desinversión, fallas en la planificación estatal y un déficit operativo insostenible. Frente a esta realidad, balances de la Universidad de los Andes revelan que la solución a corto y mediano plazo demanda desde decisiones políticas, como un decreto presidencial, hasta la reestructuración profunda de la infraestructura energética.
Causas de la crisis eléctrica en la región occidental
El Dr. Pedro Omar Mora, director de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Los Andes (ULA), informó que las causas de los cortes eléctricos actuales son diversas, destacando la falta de inversión efectiva en el sistema nacional, casos de presunta corrupción, la estatización completa del servicio y las malas decisiones de las autoridades del momento.

Ejemplo de ello fue la compra de plantas de generación distribuida, cuyo objetivo era disminuir la dependencia de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar (Guri); sin embargo, el Estado las compró a Cuba y, al momento de su llegada a Venezuela, ya eran equiparables a la “chatarra”.
Estas mismas plantas, que en el estado Mérida estaban ubicadas en el eje metropolitano y en la zona panamericana, fueron diseñadas para generar energía eléctrica durante bloques cortos de 4 o 5 horas; no obstante, las autoridades pretendían que funcionaran como carga firme. “¿Cuál fue el resultado?, las plantas fueron quemándose una a una, y se fueron deteriorando”, explicó el experto.
Este conjunto de hechos, que se remonta al año 2007, mantiene hoy en día a la región occidental sumida en largos apagones y sin respuestas sobre cuándo se logrará la estabilización del servicio, debido a que, a juicio del docente universitario con 54 años de trayectoria, los trabajos de mantenimiento o modernización del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) pueden tomar varios años.
Demanda vs. producción energética
Según el monitoreo realizado por el profesor Mora con base en balances generados por la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), para mayo de 2026 Venezuela contaba con una capacidad instalada para generar 25.127 megavatios (MW); no obstante, ante el deterioro avanzado de diversas plantas, solo se generaban 11.993 MW para la fecha, y se presume que siga en la misma condición. Esta cifra resulta insuficiente para cubrir la demanda social e industrial del país, la cual se calcula que supera los 15.500 MW. Es decir, que Venezuela tiene un déficit superior a los 3.500MW, el motivo real de los cortes eléctricos.
Ante esta situación, el director de la Escuela de Ingeniería Eléctrica de la ULA detalló que tan solo en el Bajo Caroní hay instalados 13.977 MW, de los cuales actualmente solo se producen 8.681 MW. El Guri se mantiene como la central hidroeléctrica que aporta el mayor volumen, con 6.261 MW operativos, a pesar de poseer una capacidad instalada cercana a los 9.000 MW.
Esto representa un déficit acumulado de 5.296 MW entre las plantas de Guri, Caruachi y Macagua, un volumen de energía que bastaría para cubrir la brecha actual de toda la nación.
En el caso del suroccidente venezolano, las plantas de San Agatón, La Vueltosa, José Antonio Páez, J.A. Rodríguez y Masparro suman una capacidad instalada de 1.159 MW. Sin embargo, para mayo de 2026, únicamente se encontraban operativos 295 MW. Es decir, solo el 25% de las plantas de generación del suroeste del país está funcionando, un porcentaje incapaz de satisfacer las necesidades energéticas de la cola del sistema.
Estos datos son importantes porque los Andes venezolanos registran un déficit inferior a los 300 MW, una necesidad que podría ser satisfecha si las plantas antes mencionadas operaran al 100% de su capacidad.
“El sistema puede estar produciendo cerca de los 1.000 MW —para los Andes— pero puede estar consumiendo entre 200 y 300 MW sobre la producción, porque el sistema interconectado no es capaz de suministrar la potencia requerida para la región”, acotó el especialista.
El robo de energía mantiene apagado Los Andes
Otra de las dificultades que presentan los Andes venezolanos es la pérdida de energía en daños técnicos y no técnicos. El profesor universitario cuantifica que el sistema eléctrico pierde aproximadamente el 10% de la energía en la transmisión desde el Guri hasta la región occidental. Una pérdida esperada y calculada.
No obstante, el robo de energía, efectuado por ciudadanos e industrias ilegales, representa una pérdida aproximada del 30% de la energía generada. Esto significa que para que Los Andes tengan 1MW, el Bajo Caroní debe producir 1.4MW. Una realidad insostenible para un servicio público que dependía exclusivamente del Estado. Por ello, el control y erradicación del hurto de energía figura entre las acciones de mayor urgencia para estabilizar el suministro en el extremo del sistema.
Una solución que solo depende de un decreto presidencial
Como alternativa rápida para la disminución de la crisis eléctrica, el profesor planteó la implementación de dos husos horarios en el territorio nacional, lo cual representaría que el occidente del país se adapte a la hora colombiana. La medida busca desplazar y reducir los picos de mayor demanda energética que se registran entre las 7 y las 9 p.m., proyectando un ahorro de 1cm de agua en Guri por día, equivalente a 300 MW. Prácticamente lo que consume el estado Táchira.
Esta propuesta, señaló el profesor, fue presentada al presidente Chávez, quien presuntamente habría comentado que “no levantaría a los niños una hora antes para darle gusto al gochito”. No obstante, Mora resalta que es una solución inmediata y efectiva ante la grave crisis eléctrica en el país.
Entre otras soluciones que propone la Escuela de Ingeniería Eléctrica se encuentra la creación de aproximadamente 25 granjas solares en embalses de los estados Mérida, Táchira, Trujillo, Zulia, Lara, Yaracuy y Falcón, los cuales generarían 1560MW, lo que cubriría la necesidad de la región.
Aunado a ser una respuesta a la necesidad de la población, es una manera de ahorrar recursos económicos, debido a que, según las investigaciones de los universitarios, se necesitaría 1.560 millones de dólares anuales para que funcionen, mientras que otros tipos de plantas de generación de energía requerirían 3.724 millones de dólares anuales para su funcionamiento.
Finalmente, el especialista reiteró la disposición de la Universidad de Los Andes para colaborar activamente en la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional mediante la formulación de propuestas técnicas eficientes que atiendan los requerimientos del sector social, comercial, industrial y petrolero del país.




