A un mes del inicio del proceso de transición anunciado por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, Laboratorio de Paz presentó un informe en el que reconoce los cambios políticos registrados durante agosto, pero advierte que la apertura experimentada por Venezuela no garantiza, por sí sola, una transición hacia un sistema democrático.
El análisis, titulado “Un mes después del 1A: ¿Toda transición conduce a la democracia? La ‘zona gris’ de Carothers como alerta para pensar el momento venezolano”, parte de una interrogante que la organización considera fundamental después de los primeros 30 días: ya no se trata únicamente de determinar si Venezuela atraviesa una transición, sino hacia dónde está conduciendo ese proceso.
Laboratorio de Paz identifica avances durante el último mes, entre ellos la instalación de una mesa de diálogo entre el Gobierno y un sector de la oposición, acuerdos dirigidos a renovar el Tribunal Supremo de Justicia, negociaciones alrededor del Consejo Nacional Electoral, excarcelaciones de presos políticos y una mayor tolerancia hacia determinadas expresiones críticas. Sin embargo, la organización sostiene que ninguno de estos elementos garantiza por sí mismo la democratización del país.
Para analizar este escenario, el informe recurre al concepto de “zona gris” desarrollado por el politólogo estadounidense Thomas Carothers, utilizado para caracterizar países que consiguen abandonar parcialmente formas autoritarias de gobierno, pero no terminan de consolidarse como democracias funcionales.
En estos sistemas pueden coexistir elecciones, partidos de oposición, organizaciones independientes y nuevas instituciones, mientras persisten problemas estructurales relacionados con el Estado de derecho, la independencia judicial, la representación ciudadana y la posibilidad de una alternancia efectiva en el poder.
“Hoy el riesgo no es únicamente que la transición fracase. También existe la posibilidad de que tenga éxito en producir un país más abierto, más estable y más plural, pero todavía incapaz de calificarse como una democracia”, señala el estudio.
El informe identifica dos escenarios de alerta para los próximos meses. El primero es el “pluralismo ineficaz”, entendido como la existencia de instituciones más plurales que, sin embargo, continúan siendo débiles y dependientes de acuerdos entre élites, sin traducirse necesariamente en garantías para el ejercicio de los derechos de la población.
El segundo es la denominada “política del poder dominante”: un escenario en el que existen oposición y competencia electoral, pero quienes gobiernan conservan ventajas estructurales derivadas del control sobre el Estado, la justicia y los recursos públicos.
Bajo esta perspectiva, Laboratorio de Paz advierte que una eventual renovación del Tribunal Supremo de Justicia o del Consejo Nacional Electoral solamente constituirá un avance democrático si las nuevas instituciones cuentan con independencia, transparencia y capacidad para tomar decisiones incluso cuando contradigan los intereses de quienes participaron en sus nombramientos.
La organización alerta particularmente sobre la posibilidad de que estas reformas respondan únicamente a un esquema de “cuotas políticas”, lo que podría reproducir las mismas dinámicas institucionales que se pretenden superar.
El documento también coloca parte de la responsabilidad sobre la sociedad civil. Laboratorio de Paz plantea que la apertura existente debe ser aprovechada para recuperar la confianza entre sectores fragmentados por años de polarización y represión, fortalecer sindicatos, gremios, organizaciones comunitarias y movimientos estudiantiles, construir una agenda ciudadana propia e incidir sobre las decisiones públicas mientras el proceso permanezca abierto.
La advertencia final apunta precisamente a evitar que el futuro político venezolano quede reducido exclusivamente a los acuerdos alcanzados entre los actores que actualmente concentran las negociaciones.
Para Laboratorio de Paz, uno de los principales riesgos sería que la ciudadanía delegue completamente la iniciativa política en las conversaciones entre Washington, Miraflores y las élites venezolanas.
“La democracia no será solamente el resultado de lo que acuerden quienes hoy negocian. También dependerá de las capacidades que la sociedad venezolana consiga reconstruir mientras esas negociaciones ocurren”, concluye el informe.




