Habitantes del sector La Orquídea, ubicado en la zona sur de Barcelona, estado Anzoátegui, denuncian interrupciones en los servicios de agua y electricidad, deterioro de las vías, inseguridad, dificultades para acceder al transporte y ausencia de atención médica permanente.
Jesús Gutiérrez, vecino de la comunidad, señaló que el suministro de agua potable por tubería puede tardar hasta 15 días y que las interrupciones eléctricas se prolongan durante varias horas. “La luz también se va cada día. Cuatro, cinco horas; hasta de noche, de día”, afirmó.
Gutiérrez también se refirió al estado de la vialidad y explicó que la calle principal fue intervenida, pero a la fecha los trabajos no han culminado. “La principal la rasparon hace como un mes y todavía no han echado el asfalto. Lo que hicieron fue romperla más”, expresó.
Anderson Cedeño coincidió en la necesidad de atender las calles de la comunidad. “Lo primordial es el asfaltado. Aquí han venido varias personas a prometer tantas cosas y todo queda en veremos”, sostuvo.
Movilización y salud afectada
El transporte también forma parte de los reclamos. El señor Gutiérrez indicó que el pasaje se ubica en 200 bolívares y que el monto representa una dificultad para algunos habitantes que no pueden costearlo debido a sus bajos ingresos.
“Somos muchas las personas que no tenemos para llegar allá (al centro) ni siquiera 100 bolívares. Nos afecta mucho, sobre todo a las personas mayores”, manifestó.
Juan Pablo Magallanes, residente de la comunidad desde hace 35 años, señaló que el agua en ocasiones llega con sedimentos y cuestionó la falta de personal en los módulos de atención médica. “Hay unos módulos que ya están listos, pero no hay asistencia médica. Están solos”, afirmó.
Magallanes también planteó la necesidad de contar con una ambulancia y un médico de guardia permanente para atender emergencias en el sector.
Zona insegura
La falta de iluminación fue señalada por otro habitante como un factor relacionado con la seguridad en los alrededores de un estadio que recientemente fue inaugurado sin ni siquiera gradas, y que ahora sus alrededores están cubiertos por la maleza.
El vecino, quien no se identificó, indicó que el lugar se presta para que durante las noches se cometan robos, situación que afecta la tranquilidad de quienes moran en esta popular barriada capitalina.





