Más de un mes después de los terremotos registrados el pasado 24 de junio, decenas de familias continúan viviendo en carpas instaladas en la avenida Bolívar, en el municipio Libertador de Caracas. A la incertidumbre sobre su futuro habitacional se suma ahora una nueva preocupación y es la falta de seguridad en el campamento donde permanecen desde la emergencia.
Los afectados aseguran que durante los primeros días posteriores al desastre contaron con la presencia permanente de funcionarios policiales que resguardaban el lugar. Sin embargo, afirman que ese dispositivo dejó de mantenerse con el paso de las semanas, situación que los obligó a organizarse entre ellos para proteger a sus familias.
Vecinos realizan guardias para resguardar el campamento
De acuerdo con los testimonios de los damnificados, ante la ausencia de vigilancia oficial los propios habitantes del campamento establecieron turnos de guardia durante las noches para vigilar las entradas y permanecer atentos ante cualquier eventualidad.
Explican que en el lugar permanecen mujeres, niños, personas embarazadas y adultos mayores, por lo que consideran indispensable contar con medidas de protección que garanticen su seguridad mientras esperan una respuesta definitiva sobre su situación habitacional.
Los residentes sostienen que las noches representan los momentos de mayor preocupación debido a la disminución de la presencia de personas en los alrededores y al temor de que puedan registrarse hechos delictivos.
Solicitan reforzar la presencia de los cuerpos de seguridad
Las familias hicieron un llamado a las autoridades competentes para que restablezcan la vigilancia permanente en el campamento y refuercen las medidas de seguridad en la zona.
Señalan que, además de enfrentar las consecuencias materiales y emocionales que dejaron los terremotos, ahora deben asumir la responsabilidad de proteger por sus propios medios a quienes permanecen en los refugios improvisados.




