Durante la noche del lunes 3 de agosto se registraron nuevas protestas en distintas localidades de los estados Carabobo y Aragua, donde habitantes salieron a las calles para exigir soluciones ante los prolongados cortes de luz.
En el estado Carabobo, una de las principales manifestaciones ocurrió en la urbanización El Trigal, al norte de Valencia, donde vecinos protestaron en las inmediaciones de Quinta Carabobo, residencia oficial del gobernador Rafael Lacava, para reclamar por las constantes interrupciones del servicio.
Las protestas también se extendieron hacia el sur de la capital carabobeña. En el sector La Florida, habitantes quemaron cauchos en señal de protesta, mientras que en Ricardo Urriera un grupo de vecinos se concentró frente a la planta eléctrica de la zona para exigir respuestas.
Cerca de las 10:30 de la noche, residentes de Las Parcelas de El Socorro, en la parroquia Miguel Peña, denunciaron que los racionamientos superan las ocho horas diarias. Los manifestantes señalaron que las fallas eléctricas afectan la conservación de alimentos, el funcionamiento de equipos y el desarrollo de las actividades cotidianas de una de las comunidades más pobladas de Valencia.
En el municipio San Diego también se registraron cacerolazos. Los vecinos exigieron el cese de los racionamientos y reclamaron un servicio eléctrico estable para toda la entidad.
Por su parte, en la urbanización El Naranjal, municipio Naguanagua, los residentes hicieron sonar las cornetas de sus vehículos y protagonizaron cacerolazos luego de denunciar más de cinco horas continuas sin suministro eléctrico. La comunidad exigió una solución inmediata ante las prolongadas interrupciones del servicio.
Aragua también se suma a las protestas
Las manifestaciones también alcanzaron al estado Aragua. En la avenida Intercomunal Turmero-Maracay, ciudadanos bloquearon parcialmente esta importante arteria vial para exigir respuestas a las autoridades competentes por las constantes fallas en el servicio eléctrico.
Los manifestantes denunciaron que los apagones afectan de manera constante sus actividades diarias y aseguraron que la falta de información sobre los racionamientos incrementa el malestar entre la población.




