
La inflación mensual en Venezuela registró una desaceleración durante mayo, una tendencia que ha sido destacada por distintos actores internacionales como una señal de estabilización económica. Sin embargo, organizaciones y centros de análisis advierten que la mejora de algunos indicadores macroeconómicos aún no se traduce en una recuperación suficiente del poder adquisitivo de los hogares.
De acuerdo con cifras difundidas por la Embajada de Estados Unidos en Caracas, la inflación mensual se ubicó en 6,3 % durante mayo. No obstante, el costo de la Canasta Alimentaria Familiar alcanzó los 730,59 dólares, según los cálculos más recientes disponibles.
La cifra contrasta con el ingreso mínimo integral de referencia, estimado en 240 dólares mensuales, monto que apenas permitiría cubrir alrededor de un tercio de las necesidades alimentarias de una familia promedio.
Diversos sectores han advertido que la brecha entre ingresos y costo de vida continúa siendo uno de los principales desafíos sociales del país, especialmente para trabajadores del sector público, jubilados y pensionados.
Aunque los indicadores inflacionarios muestran una moderación respecto a períodos anteriores, organizaciones sociales y laborales insisten en que la recuperación económica debe reflejarse en mejoras concretas de los ingresos y en una mayor capacidad de las familias para acceder a alimentos, servicios básicos y condiciones de vida dignas.
La situación mantiene abierto el debate sobre la necesidad de políticas orientadas a fortalecer el poder adquisitivo y garantizar derechos económicos y sociales para la población venezolana.

