
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) manifestó su preocupación por las denuncias de tortura, malos tratos y uso excesivo de la fuerza registradas en el Internado Judicial de Barinas (INJUBA), tras los acontecimientos ocurridos durante las protestas de personas privadas de libertad el pasado 24 de mayo. La instancia recordó que el Estado tiene la obligación de garantizar la vida, integridad y dignidad de quienes permanecen bajo su custodia. Diversas organizaciones documentaron denuncias sobre presuntas golpizas, requisas violentas y otras prácticas degradantes dentro del recinto penitenciario. La CIDH también reiteró su preocupación por las condiciones estructurales de las cárceles venezolanas, caracterizadas por hacinamiento, limitaciones en el acceso a agua potable, alimentación y atención médica.


