La organización Transparencia Venezuela advirtió en su más reciente informe, titulado La trampa de la estabilización, que Venezuela podría avanzar hacia una apertura económica sin desmontar las estructuras autoritarias, la impunidad y la corrupción que han marcado las últimas décadas. El documento señala que, pese a la falta de Estado de derecho y garantías democráticas, empresas y capitales extranjeros han mostrado interés en invertir en el país tras el 3 de enero, motivados por recursos estratégicos, ventajas fiscales y oportunidades de ganancias rápidas. La ONG advierte que buena parte de estas inversiones podrían convertirse en “capital especulativo” o “capital corrosivo”, sin traducirse necesariamente en mejoras reales para la población.
El informe también expone que la deuda externa venezolana ronda los 170.859 millones de dólares y denuncia que durante años ingresaron al país grandes flujos financieros opacos vinculados a acuerdos con países como Rusia, China e Irán, en un contexto de ausencia de controles institucionales y opacidad estatal. Transparencia Venezuela alerta que una transición económica sin reformas democráticas podría repetir modelos como los de Rusia, China o Vietnam: economías abiertas a la inversión extranjera, pero con restricciones políticas, concentración de poder y persistencia de redes cleptocráticas. La organización insiste en que la seguridad jurídica “es necesaria pero no suficiente” y que el desarrollo sostenible solo será posible con instituciones democráticas, rendición de cuentas y respeto a los derechos humanos.




