El suministro de agua potable en los estados Sucre y Nueva Esparta continúa afectado a dos meses de la falla registrada en el sistema hídrico Turimiquire, una de las principales fuentes de abastecimiento de la región oriental de Venezuela.
El incidente se produjo el 27 de febrero, cuando un derrumbe en el kilómetro 7 de la tubería de trasvase obstruyó el 82 % de su diámetro. Como consecuencia, el flujo de agua se redujo de 5.000 a 1.000 litros por segundo, impactando directamente a la ciudad de Cumaná y otras localidades cercanas. La situación se originó tras un movimiento telúrico registrado el 22 de febrero, que generó daños estructurales en el sistema.
Municipios con suministro irregular y distribución limitada
La emergencia hídrica fue declarada el 5 de marzo por las autoridades regionales en varios municipios de Sucre, entre ellos Sucre (Cumaná), Bolívar (Marigüitar) y Cruz Salmerón Acosta (Araya).
En estas zonas los ciudadanos reportan ciclos prolongados sin servicio por tubería. En sectores como Campeche, el suministro puede tardar hasta nueve días, lo que ha obligado a la población a depender de mecanismos alternativos de abastecimiento.

Organizaciones, empresas y grupos comunitarios han habilitado camiones para distribuir agua, mientras que algunos ciudadanos recurren a tomas improvisadas, ríos o incluso al agua de mar para cubrir necesidades básicas.
Alcance de la afectación y falta de cifras oficiales
El embalse Turimiquire abastece a gran parte de Cumaná, así como a sectores de la isla de Margarita y otros municipios del estado Sucre. Aunque no hay cifras oficiales consolidadas, gremios estiman que la cantidad de personas afectadas podría acercarse al millón.
Por otra parte, el sector comercial de Cumaná también ha reportado afectaciones. Según datos del gremio local, las pérdidas se estiman en 16 millones de dólares y la actividad presenta una paralización cercana al 40 %.
Algunos establecimientos han cerrado temporalmente, mientras otros dependen del suministro mediante cisternas privadas, lo que incrementa sus costos operativos.
Asimismo, la falta de agua ha incidido en la reducción de jornadas laborales y en la adopción de clases a distancia en algunas instituciones educativas.
Asistencia humanitaria en la región
Ante la magnitud de la situación, la Unión Europea anunció una contribución de 150.000 euros para atender la emergencia en el estado Sucre.
Los recursos serán canalizados a través de la Cruz Roja Venezolana para la distribución de agua potable y materiales de almacenamiento y purificación, con el objetivo de beneficiar a más de 18.000 personas durante un período de tres meses.

Deterioro de servicios públicos: una problemática extendida en el país
La crisis del agua en el oriente del país ocurre en medio de un contexto amplio de fallas en los servicios públicos en Venezuela. De acuerdo con la organización Caleidoscopio Humano, entre octubre de 2025 y marzo de 2026 se registraron 617 denuncias vinculadas a derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, con alta incidencia en deficiencias de agua potable y electricidad.
«El acceso al agua potable y el sistema eléctrico nacional siguen siendo los sectores con mayores denuncias, especialmente en la Región Capital y la Región Andina», detalle el documento.
Durante 2025, el servicio eléctrico figuró entre los más reportados en el monitoreo de la organización, con comunidades que permanecieron sin electricidad durante largos periodos y que, en algunos casos, recurrieron a soluciones autogestionadas ante la falta de respuesta.
En paralelo, los problemas de acceso al agua potable se han repetido en distintas regiones del país, evidenciando limitaciones en los sistemas de distribución y mantenimiento.
Nota relacionada: Reservas internacionales de Venezuela incluyen fondos del FMI aún en proceso de acceso




