En el marco del conversatorio “¿Deben los ciudadanos y las ONG hablar de elecciones?”, organizado junto a diversas organizaciones de la sociedad civil, Deborah Van Berkel advirtió que Venezuela atraviesa una “ventana de oportunidad muy pequeña” que no puede desaprovecharse, en medio de un contexto que, según señaló, corre el riesgo de derivar en una simulación política más que en una transición real.
Durante su intervención, sostuvo que existe un quiebre en la sociedad venezolana, evidenciado en la expresión de voluntad popular que —afirmó— fue desconocida, lo que ha derivado en una recomposición tanto del poder como de las capacidades de actuación de la ciudadanía. En ese escenario, indicó que los actores en el poder han buscado reconfigurarse para mantenerse, mientras distintos sectores políticos responden de forma desigual ante este nuevo momento.
Van Berkel enfatizó que el proceso de cambio no puede depender exclusivamente de acuerdos entre élites, sino que requiere el fortalecimiento de un poder ciudadano activo, capaz de exigir derechos y contribuir a una ruta democrática. En ese sentido, cuestionó dinámicas de diálogo que, a su juicio, no representan de manera amplia a los actores involucrados y pueden derivar en procesos excluyentes.
Asimismo, planteó que no es posible separar lo económico de lo político, al advertir que no habrá mejoras sostenibles en las condiciones de vida sin un cambio político con bases democráticas. Bajo esta premisa, sostuvo que la transformación del país pasa por la reconstrucción de una institucionalidad legítima que permita avanzar hacia condiciones de bienestar y desarrollo.
En materia electoral, subrayó que cualquier nuevo proceso debe construirse sobre condiciones reales y verificables, que incluyan la independencia del árbitro electoral, la participación sin exclusiones, una observación nacional e internacional autónoma, acceso equitativo a la información y garantías para la libertad de expresión. Estos elementos, indicó, forman parte de los mínimos necesarios para hablar de elecciones creíbles.
Finalmente, afirmó que las elecciones no ocurren de forma automática, sino que requieren la construcción activa de condiciones antes, durante y después del proceso, en el marco de una agenda que, aunque compleja, debe comenzar a desarrollarse de inmediato como parte de una exigencia ciudadana organizada.





