Un nuevo informe titulado “Gustavo González López: Responsabilidad de mando, derechos humanos y aparato de inteligencia en Venezuela” documenta, con base en investigaciones de Naciones Unidas, la OEA y organizaciones de derechos humanos, la participación y responsabilidad de mando del actual Ministro de Defensa en un sistema sistemático de represión política en el país.
El documento analiza su trayectoria al frente del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), señalando que durante su dirección este organismo operó como un instrumento de control político, involucrado en detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones forzadas de corta duración y violencia sexual contra personas percibidas como opositoras.
De acuerdo con la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas, existen “motivos razonables para creer” que González López tuvo conocimiento, participó y contribuyó en la comisión de graves violaciones de derechos humanos, en el marco de un patrón sistemático dirigido contra la población civil.
El informe también documenta su rol en la cadena de mando, incluyendo la emisión de órdenes operativas, la supervisión directa de detenciones y su participación en interrogatorios bajo coerción.
Una designación que enciende las alarmas
La reciente designación de González López como Ministro de Defensa, el 18 de marzo de 2026, representa un punto de inflexión crítico: por primera vez, una figura señalada por mecanismos internacionales por su vinculación con graves abusos asume el control directo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Esta decisión ha sido interpretada como una señal de continuidad del modelo de control basado en inteligencia y coerción, en lugar de una ruptura hacia estándares democráticos.
Ya en 2019, Human Rights Watch advertía que: “El nombramiento de González López debería encender las alarmas internacionales debido a su deplorable récord de atrocidades en el pasado.”
A juicio del LabPaVe, esa advertencia no solo sigue vigente, sino que adquiere hoy una gravedad mayor, al extenderse su influencia desde el ámbito de inteligencia hacia el control del aparato militar. Implicaciones para una transición democrática.




