El enigma en torno a la permanencia de Ricardo Menéndez en Miraflores
En Miraflores, el “baile de la silla” es un deporte extremo. Desde 1999, cientos de ministros han girado al ritmo de la música que primero puso Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro. Cuando la melodía se detiene, algunos notables han caído al vacío: el exilio, la cárcel o el ostracismo absoluto.
Sin embargo, hay un hombre que parece tener la silla pegada al cuerpo. Mientras el chavismo procesa el terremoto del 3 de enero —con la captura de Nicolás Maduro y el posterior entendimiento táctico entre la administración Trump y las autoridades fácticas lideradas por Delcy Rodríguez—, un funcionario gris pasa casi desapercibido para la opinión pública. Hoy, La TV Calle pone la lupa sobre él.

Si Ricardo Menéndez logra mantenerse en su cargo, habrá conseguido algo inédito: sobrevivir a Chávez, a Maduro y ahora a la “movida de mata” que impulsa Delcy Rodríguez dentro de su gabinete.
LA LÍNEA DE SOMBRA: MÁS TIEMPO QUE LOS FUSILES
Su permanencia es una anomalía que pocos comentan, pero los números son irrebatibles. Menéndez no es solo un técnico: es un sobreviviente profesional del poder.
- El Récord: suma 11 años y 7 meses al frente del Ministerio de Planificación (desde junio de 2014).
- El Intocable: ha durado más en su cargo que el propio Vladimir Padrino López en Defensa (11 años y 3 meses). Mientras los generales caen o son rotados, el geógrafo del desastre sigue ahí.
EL ORIGEN DEL GEÓGRAFO: EL ASCENSO POR LA “CAJA CHICA”
¿Cómo llegó Ricardo Menéndez hasta allí? No proviene de los cuarteles ni de las bases sindicales. Es geógrafo de la UCV, con doctorado en Urbanismo. Su entrada al poder no fue producto de liderazgo político, sino de una supuesta “capacidad técnica” que Chávez compró para darle un barniz científico a la planificación del Estado.
Antes de atrincherarse en Planificación, Menéndez transitó por los ministerios donde se gestionaron las mayores divisas del país:
- Ciencia y Tecnología (2009–2011): donde se profundizó la dependencia tecnológica con China bajo la excusa de la “soberanía”.
- Industrias Intermedias (2011–2014): cargo que ocupó durante la transición Chávez–Maduro, convirtiéndose en el puente burocrático de la nueva era.
- Educación Universitaria (2014): un breve paso de seis meses antes de recibir la cartera de Planificación, donde finalmente se hizo inamovible.
Ascendió bajo la sombra de figuras como Jorge Giordani. Pero, a diferencia del “Monje”, Menéndez aprendió rápido que en revolución la eficiencia importa menos que la obediencia silenciosa. Se convirtió en el arquitecto de conceptos vacíos como la “Geometría del Poder”, que solo sirvieron para desmantelar la descentralización y asfixiar a las regiones de Venezuela.

LA GESTIÓN DEL FRACASO: DESMANTELAMIENTO Y DEUDA
La huella de Menéndez se traduce en activos industriales destruidos y en deudas externas que hoy condicionan cualquier intento de recuperación. Tres ejes sintetizan su gestión:
1. El Cementerio Industrial de Occidente y Oriente
Bajo su mando en Industrias se aceleró la debacle de empresas estratégicas:
- Complejo Haier (Yare): un proyecto bandera del convenio China–Venezuela de 700 millones de dólares. Menéndez inauguró una planta que hoy opera a menos del 5% de su capacidad; un galpón de ensamblaje de kits importados que nunca logró transferencia tecnológica real.
- Venvidrio y las expropiadas: bajo su supervisión, empresas como Owens-Illinois pasaron de ser líderes regionales a operar con hornos apagados, destruyendo la cadena de suministro de envases en el país.
2. El fiasco tecnológico y el convenio con China
Menéndez articuló proyectos de “soberanía” que terminaron siendo agujeros presupuestarios:
- Vtelca y Orinoquia: sin desarrollo de hardware propio, se drenaron divisas preferenciales para importar piezas de ZTE y Huawei. El resultado: ensambladoras convertidas en cementerios de plástico. El “Vergatario” fue un ejercicio de reetiquetado que costó millones en subsidios perdidos.
- Canaimita: compra masiva a Portugal y China sin industria nacional de componentes. Millones de equipos terminaron en el mercado informal por falta de soporte y software útil.
3. La deuda con el gigante: el Fondo Chino
Como Secretario Ejecutivo del Órgano Superior de la Vivienda y pieza clave del Fondo Chino–Venezolano, Menéndez se convirtió en custodio de la opacidad:
- Obras inconclusas: certificó proyectos ferroviarios y habitacionales de la GMVV que hoy son pilares de concreto abandonados.
- Compromiso de recursos: su firma consta en protocolos que comprometieron petróleo futuro para pagar una deuda de 20.000 millones de dólares, hoy en default. Él conoce el detalle de las “comisiones de gestión” y la viabilidad real —o no— de cada proyecto.
4. Planificación: el secuestro de la estadística regional
Su mayor golpe político-administrativo fue eliminar la autonomía presupuestaria de estados y municipios mediante el Consejo Federal de Gobierno. Bajo el discurso de la “planificación centralizada”, asfixió financieramente a gobernaciones opositoras y concentró las compras en Caracas, empujando a muchas administraciones a la quiebra técnica.
LA RECONFIGURACIÓN DE DELCY
Tras la captura de Maduro, Delcy Rodríguez ha movido el tablero ministerial con una lógica clara: supervivencia mediante pragmatismo. Ha desplazado a los “ideológicos” para colocar a figuras capaces de sentarse con delegados de la administración Trump y con representantes de Wall Street.
Se ha observado la llegada de perfiles vinculados al sector bancario y técnico en Economía y Finanzas, así como una reestructuración de la junta directiva de PDVSA, buscando interlocutores que entiendan de reestructuración de deuda y levantamiento de sanciones. Delcy está “barriendo la casa” para proyectar la imagen de un gobierno de gestión, y no la de una cúpula política en retirada.
LA INCÓGNITA EN MEDIO DE LA PURGA
En este escenario de cambios vertiginosos, que Ricardo Menéndez permanezca en su oficina es el dato más revelador de la crisis interna. Si Delcy lo mantiene, no será por su éxito, sino por una necesidad táctica que puede leerse en tres hipótesis:
1. El interlocutor ante Pekín
China está cobrando su deuda con mayor dureza. Con 20.000 millones de dólares en default y Pekín enviando señales de que no reconocerá acuerdos con Washington si su deuda no es prioritaria, Menéndez es quien conoce los compromisos firmados. Removerlo ahora podría interpretarse como una ruptura definitiva de los acuerdos de pago.
2. El “backup” administrativo
Delcy opera bajo presión extrema. Cambiar al Ministro de Planificación —quien centraliza presupuesto y estadísticas— en medio de una transición fáctica podría paralizar lo poco que queda del aparato estatal. Menéndez es el “mal necesario” para evitar un colapso administrativo total.
3. La memoria de las Zonas Económicas Especiales
Menéndez fue el principal promotor de las Zonas Económicas Especiales. Para el “nuevo entendimiento” que busca la administración fáctica, esos marcos legales son la carta principal para atraer inversionistas extranjeros. Él posee el diseño técnico y político para entregar esos recursos sin que parezca una rendición total.
EL SILENCIO QUE PROTEGE
Si la música del “baile de la silla” se detiene y Menéndez sigue sentado después de que Delcy termine de armar su gabinete de emergencia, estaríamos ante el funcionario más poderoso de la era post–3 de enero.
Su poder no emana de los votos ni de las armas, sino de ser el custodio de los expedientes que todos —Pekín, Washington y la propia Delcy— necesitan consultar para saber qué queda de Venezuela.
EL ESPEJO DE RAFAEL RAMÍREZ
Para la operatividad interna del chavismo, Menéndez cumple una función litúrgica: barniza con terminología socialista y métricas del “Plan de la Patria” las decisiones pragmáticas de un gobierno marcado por corrupción y violaciones de derechos humanos que detonaron una Emergencia Humanitaria Compleja sin precedentes.
Sin embargo, la longevidad y los “buenos oficios” envueltos en retórica marxista no son una póliza de seguro.
El espejo más nítido es Rafael Ramírez, quien durante 12 años fue el zar inamovible de PDVSA y la economía, y hoy vive en el exilio, acusado por el propio chavismo. Menéndez y Ramírez formaron un binomio de confianza absoluta para Chávez: trabajaron codo a codo en el Órgano Superior de la Vivienda, donde Ramírez ponía los recursos de PDVSA y Menéndez certificaba la viabilidad técnica de proyectos que terminaron siendo elefantes blancos. Menéndez fue, en buena medida, el ejecutor técnico de la arquitectura financiera que Ramírez diseñó desde la Vicepresidencia Económica.
Por eso, si el geógrafo mira por el retrovisor a su antiguo jefe y colega, sabe que en el tablero de Delcy Rodríguez la distancia entre ser el “disco duro del sistema” y el “responsable del desastre” puede recorrerse con un solo decreto.
Ricardo Menéndez es el hombre que planificó la ruina y hoy custodia sus restos. Si en los próximos días confirmamos que sobrevive a la ‘razzia’ de Delcy Rodríguez, estaremos ante el triunfo de la burocracia del secreto. En La TV Calle nos preguntamos: Qué le debe la nueva administración fáctica a este geógrafo para no atreverse a quitarle la silla?¿O es que acaso Menéndez es el único que sabe dónde están las llaves de la caja fuerte que todos quieren abrir? ¿Cuál es la postura de Washington frente al escurridizo ministro pero también sancionado por la administración americana?.
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