Los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladímir Putin, se reunieron durante casi tres horas en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson, en Alaska, en una cita considerada clave para el futuro de Ucrania y Europa.
El Kremlin informó que las conversaciones en pequeño comité habían concluido, aunque no se precisó si continuarán las negociaciones en las próximas horas.
Durante la rueda de prensa conjunta, Putin destacó que el encuentro se llevó a cabo en un “ambiente respetuoso y constructivo” y expresó su expectativa de que los avances logrados contribuyan a la paz en Ucrania. También señaló que un acuerdo duradero requiere abordar las causas profundas del conflicto.
Por su parte, el presidente Donald Trump afirmó que se registraron progresos, pero subrayó que aún no se alcanzó un acuerdo definitivo. “No hay trato hasta que hay un trato”, declaró, anunciando que consultará a líderes de la OTAN y al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, sobre lo conversado.
La cumbre se desarrolló en un contexto de guerra en Ucrania, donde Rusia mantiene el control de aproximadamente una quinta parte del territorio. Zelenski, desde Kiev, reiteró que no aceptará concesiones territoriales y pidió apoyo internacional para lograr un alto el fuego incondicional.
La elección de Alaska como sede se vinculó tanto a su cercanía geográfica con Rusia como a su simbolismo histórico, ya que el territorio fue vendido por Moscú a Washington en el siglo XIX.
Aunque no hubo un acuerdo final, la reunión dejó abierta la posibilidad de nuevas rondas de diálogo.



