La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha señalado que el mundo se encuentra en una «nueva era de conflicto y violencia». Aunque la letalidad de estos enfrentamientos es menor en comparación con la primera mitad del siglo XX, cada vez más países están expuestos a esta violencia. Además, es cada vez más común que los conflictos se den entre grupos dentro de un mismo país, en lugar de entre naciones.
Los conflictos bélicos activos abarcan desde guerras civiles hasta enfrentamientos entre Estados, afectando a millones de personas y provocando desplazamientos masivos, crisis humanitarias y violaciones de derechos humanos.
Guerras activas en el mundo:
- Guerra Fronteriza entre Tailandia y Camboya: Los combates marcan una escalada de la disputa entre los dos vecinos del Sudeste asiático, que se remonta a más de un siglo.
- Guerra entre Israel y Hamas en Gaza: Las tensiones y enfrentamientos entre Israel y los grupos palestinos, especialmente en Gaza, continúan siendo un foco de violencia.
- Guerra entre Rusia y Ucrania: Iniciada en 2014 con la anexión de Crimea por parte de Rusia y escalada en 2022 con la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
- Tensiones civiles en Siria: Comenzó en 2011 y ha involucrado a múltiples actores, incluidos el gobierno sirio, grupos rebeldes, fuerzas kurdas y organizaciones terroristas como ISIS.
- Conflicto en Afganistán: Aunque los talibanes tomaron el control del país en agosto de 2021, aún persisten enfrentamientos con grupos insurgentes y una situación de inestabilidad generalizada.
- Conflicto en Myanmar: Tras el golpe militar de 2021, ha surgido una resistencia armada contra el régimen militar, lo que ha llevado a un aumento en la violencia.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos y las iniciativas de paz, muchos de estos conflictos continúan sin resolución. Las causas son diversas e incluyen factores políticos, económicos, étnicos y religiosos. La falta de acceso a recursos básicos, como agua y alimentos, agrava aún más la situación.




