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Lo que la lluvia no explica: vulnerabilidad y desastre en Los Andes

La crecida del río Chama arrasó con viviendas, dejó caminos intransitables y provocó el aislamiento de varias comunidades del páramo andino. Las imágenes de familias entre el lodo, carros atrapados y viviendas colapsadas se volvieron virales. Pero detrás del barro hay más que lluvias. Hay historias no contadas de abandono, decisiones políticas y vulnerabilidad acumulada.

Cortesía

En redes sociales, la periodista Liliana Rivas (@Lirivass) publicó un hilo que se ha convertido en punto de partida para pensar con más cabeza y menos automatismos. “Un fenómeno natural se convierte en desastre solo cuando encuentra vulnerabilidad humana”, escribió. Porque sí, llovió mucho. Pero la tragedia no cayó del cielo.

Desde el newsletter ambiental El Point, impulsado por Mediosur, también se puso el foco en la raíz del problema: una cultura que responde a los eventos solo cuando ya son tragedia. ¿Por qué se desbordaron con tanta fuerza los ríos en Mérida? Un reportaje de Reybert Carrillo para El Estímulo conversó con el geógrafo Gustavo Páez, profesor de la Universidad de Los Andes y experto en ordenamiento territorial. Su respuesta es clara: la lluvia fue intensa, sí, pero el riesgo no se gestionó.

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Páez explica que en tan solo un día llovió una cuarta parte del promedio mensual de la zona. Suelos saturados, quebradas activadas y deforestación en las vertientes multiplicaron los daños. “Hace 32 años hubo un evento similar, pero la población era menor y había menos infraestructuras en riesgo”, dijo. En resumen: la amenaza fue la misma, pero la vulnerabilidad ahora es mucho mayor.

Desde instancias internacionales como la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) se ha insistido en desmontar el término “desastre natural”. Porque cuando se usa esa expresión, se deja de lado lo importante: las responsabilidades humanas, la falta de gobernanza y la nula inversión en prevención. “Decir que los desastres son naturales aboga por restar responsabilidad a quienes deben gestionar el riesgo”, ha dicho Raúl Salazar, jefe regional de UNDRR para América Latina y el Caribe.

Mientras tanto, el mapa interactivo de Venezuela 360 muestra el alcance de las afectaciones en tiempo real. Y aunque las plataformas digitales ayuden a dimensionar, lo urgente sigue estando en tierra: escuchar a las comunidades, actuar antes de que ocurra lo predecible y dejar de esperar la próxima tragedia para hablar de prevención.

Este reporte se inspira en la edición n.º 12 de El Point un newsletter ambiental de Mediosur, y en los trabajos de Liliana Rivas y Reybert Carrillo

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