La organización no gubernamental SOS Orinoco denunció la expansión acelerada de la minería ilegal en una isla ubicada en el río Caroní, dentro de los límites del Parque Nacional Canaima, estado Bolívar. De acuerdo con la organización, esta actividad ha generado un grave daño ambiental en tan solo dos años, con efectos directos sobre la biodiversidad local, los recursos hídricos y la infraestructura eléctrica de Venezuela.
Según un comunicado publicado en sus redes sociales, al menos 56,96 hectáreas han sido afectadas por cinco focos de minería intensiva, lo que ha provocado la pérdida del 35% del bosque ribereño en la isla Apacara. La situación, además de comprometer un área protegida y Patrimonio Mundial de la Humanidad, tiene consecuencias a nivel nacional.
La ONG advierte que los sedimentos resultantes de la actividad minera fluyen directamente hacia el embalse de Guri, donde se encuentra la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, fundamental para el suministro eléctrico en todo el país. Además del impacto ecológico, el uso de mercurio en la extracción ilegal contamina el agua y el hábitat circundante.
El pasado 14 de abril también circuló un comunicado firmado por líderes indígenas del sector II Karamata-Kanaimö, quienes reconocieron la existencia de minería ilegal desde hace más de una década, y manifestaron la necesidad de transitar hacia prácticas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.
Nota relacionada: Guajira: comunidad de Maichemana denuncia vivir desde hace 10 años entre basura


