Ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el canciller colombiano Luis Gilberto Murillo instó a Venezuela a incrementar los controles fronterizos en la región del Catatumbo para impedir el tránsito de miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) hacia Venezuela y evitar que ese territorio funcione como base de operaciones de este grupo armado.
Un problema binacional: violencia y desplazamientos
Murillo, quien se despidió del cargo tras presentar su renuncia recientemente, subrayó que la violencia en el Catatumbo, una zona fronteriza que abarca once municipios del departamento de Norte de Santander, ha generado una crisis humanitaria. Según los últimos reportes, los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las FARC han dejado al menos 80 muertos y más de 36.000 desplazados en la última semana.
El funcianario destacó la necesidad de una acción coordinada entre ambos gobiernos para garantizar la estabilidad en la región. “Hemos manifestado al Estado venezolano que es definitivo evitar el tránsito de integrantes del ELN por la frontera, ya que se ha constatado la existencia de pasos ilegales», señaló. Sin embargo, aclaró que estas medidas no deben implicar el cierre de los puentes internacionales que conectan a ambos países.
En medio de esta nueva escalada de violencia, voces políticas en Colombia han acusado al gobierno de Nicolás Maduro de permitir que miembros del ELN operen libremente en territorio venezolano, señalando una supuesta protección hacia el grupo insurgente.
A pesar de estas acusaciones, Murillo aseguró que se mantienen los canales de diálogo entre Bogotá y Caracas para abordar la situación y garantizar la seguridad a ambos lados de la frontera.
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