La carretera Panamericana atraviesa los estados Táchira, Mérida y Trujillo, en una de las vías principales del occidente de Venezuela. Actualmente se encuentra con mucha desolación en su vida comercial hasta el punto de contar con estaciones de servicio en completo abandono.
Recorriendo poblaciones como La Fría, El Vigía, Caja Seca, Sabana de Mendoza y Agua Viva se pueden observar los estragos de la profunda crisis que atraviesa Venezuela desde hace varios años. Caseríos y pequeños pueblos con poca población, negocios cerrados y familias separadas es la realidad de la mayoría de las regiones en Venezuela.
Tras la crisis migratoria y la ausencia de combustible de manera cotidiana, las estaciones de servicio cerraron. Dejando a turistas y locales sin este servicio, y sin locales de comida y auxilio vehicular en las diferentes vías terrestres en los diferentes estados del país.
En un recorrido por gran parte de la carretera Panamericana se constató esta realidad de abandono y desolación, así como el mal estado de las vías.

«Se descuidó todo»
Conversando con un habitante de un caserío cercano a Caja Seca, comentaba que a su parecer «se ha descuidado todo». Frente a su pequeña casa, tiene un negocio donde contaba con cocos, cocada y algunos dulces para los viajeros. Al consultarle sobre la realidad económica, decía que «aquí todo el mundo quiere sacar provecho del otro, se perdió la hermandad». En cuanto a los servicios públicos, señalaba que «gracias a Dios está llegando gasolina cerca, y podremos surtir, aunque ya tenían 10 días sin llegar».
Para finalizar luego de atender a unos viajeros que se detuvieron a comprarle agua de coco, el señor oriundo de Caja Seca, comentaba «este pueblo venezolano es muy noble. Ante tanto abandono, seguimos intentando».




