El mandato presidencial de Andrés Manuel López Obrador, que culminó el 1 de octubre de 2024, dejó un legado violento en materia de periodismo y libertad de prensa en México.
Durante su administración, un total de 47 periodistas fueron asesinados, cifra que equipara la de su predecesor, Enrique Peña Nieto, según el conteo de la organización Artículo 19.
La gran mayoría de estos casos involucran a reporteros de medios locales, quienes operan en regiones dominadas por el crimen organizado. El año más letal fue 2022, con 13 asesinatos registrados. Además los estados más peligrosos para la prensa fueron Sonora, con siete casos, y Veracruz, con cinco.
A esta violencia se suma la impunidad. México ocupa el séptimo lugar en el Índice Global de Impunidad del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) en 2023. Lo que refleja la falta de justicia en estos crímenes.
Desapariciones y hostigamiento
Además de los asesinatos, al menos 10 periodistas fueron reportados como desaparecidos durante su periodo, de los cuales cinco siguen sin ser localizados. La desaparición de periodistas, junto con el uso de un discurso estigmatizante desde la Presidencia, incrementó el riesgo para quienes ejercen el periodismo en el país.
Las conferencias matutinas de López Obrador se convirtieron en un espacio recurrente para ataques y descalificaciones hacia los medios de comunicación. Donde se documentaron al menos 179 agresiones a periodistas.
El acoso judicial también se convirtió en una herramienta de control, con 158 procesos legales iniciados contra periodistas, en su mayoría promovidos por funcionarios públicos. El caso de Carlos Loret de Mola destaca, pues fue objeto de ataques sistemáticos y demandas por parte de Pío López Obrador, hermano del expresidente, a raíz de sus investigaciones sobre corrupción en el gobierno.
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