Durante su intervención en la 79ª Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, destacó la grave situación migratoria venezolana como un ejemplo de las consecuencias de la “degradación institucional”.
En un discurso el mandatario hizo un llamado a los organismos internacionales para que aborden de manera contundente la crisis que ha llevado a casi 8 millones de venezolanos a abandonar su país.
“Cuando existen casos graves de crisis institucional, la deserción de ciudadanos es una consecuencia inevitable. Venezuela es un ejemplo concreto de esta tragedia”, expresó Mulino. La cifra, que representa una de las mayores crisis migratorias a nivel global, fue calificada por el presidente como una “verdadera tragedia migratoria”.
El mandatario panameño criticó la falta de respuestas de los organismos internacionales a lo largo de los años para afrontar esta situación, señalando que las recientes elecciones en Venezuela han debilitado aún más la ya frágil institucionalidad del país.
“Adjudicarse un triunfo sin mostrar las actas es como querer ganar un juicio sin presentar pruebas”, destacó Mulino. Además, mencionó el distanciamiento de los aliados regionales del régimen venezolano, lo que, a su juicio, refleja la pérdida de legitimidad del gobierno actual.
El presidente de Panamá también enfatizó que su llamado no está basado en una diferencia ideológica, sino en la necesidad de respetar la “voluntad popular». Mulino concluyó su discurso haciendo un llamado a la comunidad internacional para que preste mayor atención a la crisis migratoria venezolana y sus implicaciones para toda la región.
“No puedo hablar de salud y medioambiente cuando 8 millones de vecinos se han visto obligados a huir de la miseria en un país que debería ser una potencia económica”, concluyó.



