Los Servicios de bibliotecas de la Universidad de Los Andes (Serbiula), están inmersos en una crisis presupuestaria que les impide trabajar de manera adecuada y mantener las colecciones bibliográficas y las instalaciones en buen estado.
Para Marlene Bauste, secretaria de Serbiula, durante una entrevista para La TV Calle, el único factor que mantiene a las 23 bibliotecas de la ULA de puertas abiertas es la voluntad de sus empleados. Resaltando que son ellos quienes buscan ayudas institucionales y donaciones para arreglar dificultades que la universidad (por no tener presupuesto), y el Estado no han resuelto.
“Es cierto que no contamos el presupuesto para garantizar el funcionamiento de las bibliotecas. Aun así, bajo el sacrificio del personal, se logra atender las bibliotecas”, expresó la secretaria general.
Además, aseguró que día a día se las ingenian para garantizar que la información y las investigaciones científicas sigan formando a los miles de estudiantes universitarios.
Presupuesto para Serbiula
Bauste informó que en 2023 se presentó una propuesta de presupuesto en donde les “obligan a soñar”, debido a que formalizan una lista de necesidades y precariedades que, desde hace 10 años, no son atendidas.
“Nosotros, como siempre, hacemos un proyecto de presupuesto en donde, como siempre, nos obligan a soñar; porque tenemos que manifestar todas las necesidades que tenemos. Sin embargo, no nos queda más que ajustarnos a los recortes del presupuesto”, enfatizó Bauste.
Crisis de presupuesto
Según la ONG Aula Abierta, en su boletín informativo “Biaci está siendo desvalijada”, alertaron que hay aproximadamente 100.000 ejemplares de libros y revistas científicas de la ULA que están en progresivo deterioro, y en riesgo de la pérdida absoluta del material, lo que significa que la casa de estudio se está quedando sin colecciones básicas y especializadas.
Esto significa que la mayoría de las carreras se están quedando sin respaldos bibliográficos, una amenaza directa para el desarrollo científico y académico, no solo de la casa de estudio, también para todo el país.
Ante las reiteradas denuncias, el Estado venezolano no ha dado respuesta sobre la crisis de las 23 bibliotecas ulandinas. Al contrario, en el 2023 envío 3 partidas de 5.000 bolívares que solo alcanzó para comprar algunos materiales de limpieza para las instalaciones. No obstante, desde hace 10 años que las colecciones de libros y revistas no han podido ser atendidas ni renovadas.
“La deficiencia presupuestaria produce un impacto nocivo en la prestación de los servicios por parte de las bibliotecas de las universidades públicas del país, limitando el desarrollo de las actividades de docencia, extensión e investigación, lo que a su vez produce una afectación a la libertad académica, la autonomía universitaria y el derecho a una educación de calidad”, expone Aula Abierta.



