El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la existencia de al menos tres cuartos de tortura en el Centro Penitenciario de Occidente (CPO). Mejor conocido como la penal de Santa Ana, en el municipio Córdoba del estado Táchira.
Según testimonios de los familiares de la población privada de libertad, quienes le pidieron al OVP resguardar sus identidades por temor a represalias. En estos cuartos, conocidos como “tigritos”, los reclusos “son presuntamente sometidos a crueles torturas”.
Además de esto, los 2.700 privados de libertad deben lidiar con “la poca cantidad de alimentos, algunos en mal estado; la nula asistencia médica, los cobros que supuestamente son realizados por funcionarios del mismo recinto penitenciario para permitir visitas conyugales y pases de alimentos, y los problemas con servicios básicos como la falta de luz y agua”, reseña el OVP.
Pese a que la población penitenciaria sabe que esta situación representa una flagrante violación de sus derechos humanos, el Observatorio indica que han desistido de realizar reclamos ante los severos castigos por parte de los funcionarios.
¿Cómo funcionan estos presuntos cuartos de tortura?
Uno de estos “tigritos”, donde los reclusos son encerrados a modo de castigo, se encontraría en una habitación de aproximadamente 6 metros cuadrados. Anteriormente era utilizada para la revisión de personas antes de su ingreso al penal. El cuarto no tiene ventanas, solo hay una puerta y tampoco tiene luz, al punto de que ni siquiera pueden verse las manos, señala el OVP.
Otra de estas habitaciones estaría ubicada fuera de los módulos, donde la temperatura es sumamente fría. “Una vez que los reclusos son llevados a este sitio, son despojados de su vestimenta hasta quedar completamente desnudos. No reciben cobijas y ni siquiera una colchoneta para descansar durante la noche”, agrega la ONG.
Un tercer “tigrito”, según el Observatorio, estaría ubicado el área de máxima seguridad del CPO. Los reclusos serían hacinados en grupos de aproximadamente 30 personas.
Cuando son encerrados en esas habitaciones, los privados de libertad “no reciben agua ni alimentos durante al menos 24 horas. La poca comida que les suministran llega en mal estado y son sometidos a esta dantesca situación hasta por 15 días”, denuncia el OVP.
Asimismo, en otro tipo de represalia, los detenidos “son presuntamente colgados en una reja con los brazos esposados hacia arriba, mientras sus pies no tocan el piso, durante más de seis horas”, dice la ONG. Además, si mencionan que va en contra de sus derechos, los custodios presuntamente los golpean con una tabla donde tallaron la frase “derechos humanos», agregan.
«De la escuela del pranato a los custodios en las cárceles»
Un reciente boletín publicado por la ONG FundaRedes, titulado: «De la escuela del pranato a los custodios en las cárceles». Se revela que los custodios y funcionarios se han convertido en los victimarios de los reclusos en las cárceles venezolanas.
Según testimonios obtenidos por la organización, “los custodios controlan el acceso a alimentos, medicinas, visitas y otros beneficios básicos, a cambio de pagos en efectivo o transferencias bancarias”.
Asimismo, “las precarias condiciones carcelarias, con hacinamiento, insalubridad, además de la corrupción y la impunidad de los mismos funcionarios carcelarios, crean un ambiente propicio para la explotación, el sometimiento y el control”, puntualiza FundaRedes.


