Revisión crítica del concepto de culpabilidad en el contexto de la movilidad urbana y la seguridad vial

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Desde una perspectiva tradicional, basada en el análisis de las causas humanas de los siniestros viales, se podría argumentar que un ciclista o un peatón que es arrollado puede ser culpable si ha cometido alguna infracción o imprudencia que haya contribuido al hecho. Sin embargo, esta visión es insuficiente y sesgada, pues no toma en cuenta las condiciones estructurales y sistémicas que determinan la vulnerabilidad de estos actores viales frente a los vehículos motorizados.

Desde una perspectiva más actual y progresista, basada en el enfoque del Sistema Seguro, se plantea que la culpabilidad no debe recaer sobre las personas que usan la vía, sino sobre quienes diseñan, construyen, gestionan y regulan el sistema de movilidad. El Sistema Seguro reconoce que las personas cometen errores, pero que estos no deben tener consecuencias fatales o graves para su integridad física. Por ello, se propone una responsabilidad compartida y proactiva entre todos los agentes implicados en el sistema, para garantizar que la infraestructura, los vehículos, las normas y la atención pos-accidente sean adecuados para proteger la vida humana. «El Sistema Seguro supone también una reevaluación de los conceptos de causa y responsabilidad. Tradicionalmente, la causa de los siniestros se ha buscado en los comportamientos, infracciones o errores de las personas implicadas. En el Sistema Seguro, muchos de los errores previos al siniestro son vistos no como causas, sino como consecuencias del diseño del sistema» (DGT, 2021).

Además, el Sistema Seguro incorpora el principio de vulnerabilidad, que reconoce que el cuerpo humano tiene una capacidad limitada de tolerar la fuerza de un impacto sin que se produzcan lesiones. Este principio implica que se debe priorizar la protección de los usuarios más vulnerables de la vía, como los ciclistas y los peatones, que tienen una mayor exposición al riesgo y una menor capacidad de defensa frente a los vehículos motorizados. «Los peatones, los motociclistas y los ciclistas son las principales víctimas fatales a causa del tránsito en todas las subregiones, excepto Norteamérica» (OPS/OMS, 2021). Por tanto, se debe reducir la velocidad de circulación, separar físicamente los modos de transporte incompatibles, mejorar la visibilidad y la señalización, y fomentar una cultura de respeto y convivencia entre los diferentes actores viales.

En conclusión, se puede afirmar que un ciclista o un peatón que es arrollado no puede ser culpable nunca, porque su vulnerabilidad es producto de un sistema de movilidad injusto e inseguro, que privilegia a los vehículos motorizados sobre las personas. Por ello, se requiere un cambio de paradigma en la gestión de la movilidad urbana y la seguridad vial, que ponga en el centro el derecho a la vida y a la movilidad sustentable e inclusiva de todos los ciudadanos.

Referencias:

  • DGT. (2021). Principios del Sistema Seguro.
  • OPS/OMS. (2021). Seguridad vial.

Por Ángel López, director de la organización Ciclovías Maracaibo

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