Margarita

El hambre y la pobreza pone en jaque a los jóvenes en Margarita

El retorno a clases en la Isla de Margarita viene acompañado de nuevos obstáculos para la juventud que emprende el camino de la educación en la entidad insular, tales como problemas de nutrición, fallas con los servicios públicos o dificultades para sostener un ritmo de vida estable donde se les garantice un ambiente óptimo para adquirir los conocimientos necesarios para el avance en su formación académica.

«Muchos de mis vecinos envían a sus hijos a trabajar en lugares donde puedan obtener ingresos para subsistir en Margarita, porque ir a la escuela sale muy caro y no tienen poder adquisitivo para cubrir las demandas del sistema educativo en mi zona», dijo Sonia Martínez, habitante del municipio Gómez.

Asimismo, hay padres que tienen entre sus prioridades hacer los esfuerzos necesarios para poder enviar a sus hijos a la escuela, ya que sus esperanzas están puestas en sus hijos e hijas, a pesar de que muchos de estos representantes deben tener hasta 3 o 4 trabajos para lograr abordar las demandas del sistema educativo oficial o privado en la Isla de Margarita.

Lentejas y arroz es la motivación para ir a las escuelas

Sin embargo, muchos de estos niños y niñas asisten a las instituciones para poder adquirir una parte de la demanda calórica necesaria para mantener un nivel balanceado de alimentación que les brinde un ritmo de vida equilibrado que atienda a los retos que acarrea la educación en Nueva Esparta.

«Yo envío a mi hijo a la escuela sin desayunar para que pueda comer algo, porque a mí no me alcanza para comprar los tres platos de comida diarios. A veces tengo que hacer esfuerzos inimaginables para lograr cumplir con la responsabilidad que tengo con mis hijos», comentó Aura Fernández, habitante de la población de Altagracia.

Fernández resaltó entre lágrimas que cada vez les resulta más costoso poder enviar a su hijo a una institución educativa, aunque hace los esfuerzos necesarios para garantizar el acceso a la educación de calidad de sus hijos, aunque estos tengan que comer la comida de la escuela que simplemente es un plato pequeño de arroz blanco con lentejas o pollo en una presentación muy poca atractiva.

Las instituciones han sido el pulmón de resistencia ante la crisis en Margarita

Las instalaciones de las instituciones oficiales se han convertido en un espacio para poder brindarle oportunidades a las familias de los sectores populares de que sus hijos puedan obtener una alimentación medianamente equilibrada en medio de una crisis humanitaria compleja.

Por lo tanto, muchos jóvenes en Nueva Esparta, no tienen alternativas para poder abordar las jornadas educativas, requieren de un apoyo extra en su hogar para conseguir cumplir sus sueños o poder asistir a las aulas de clases con normalidad durante sus procesos de crecimiento.

El hambre y la pobreza pone en jaque a los jóvenes en Margarita
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Daniel Marín

Corresponsal del estado Nueva Esparta

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