La crisis migratoria de Venezuela ha venido incrementándose con el paso del tiempo desde el establecimiento de la emergencia humanitaria compleja, lo que generó un desplazamiento descomunal de venezolanos de diferentes edades por la región u otros continentes.
En la actualidad se contabilizan aproximadamente 7.1 millones de venezolanos distribuidos por el planeta tierra, posicionando, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas, como el país con mayor número de migrantes en la región, un flujo migratorio que lleva consigo la esperanza de muchas personas que parten en una aventura en búsqueda del «sueño americano» o para «encontrar un mejor futuro», dejando atrás las metas, esperanzas y a las personas que aman porque les resulta cuesta arriba vivir en un país que cuenta con tres dígitos en sus índices inflacionarios.
«Hoy me voy a Maracaibo para luego cruzar por tierra hasta la frontera porque me ofrecieron trabajo en Colombia, tengo esperanzas que cuando llegue allá no tenga que pasar trabajo porque en Venezuela estaba pasando hambre, comía muy poco y ya estaba empezando a sufrir de la tensión», dijo Eduardo Ramírez, un habitante del municipio Marcano.
Las rutas poco transitadas vía aérea en la entidad insular suelen emplearse en tiempos específicos porque su demanda está vinculada directamente con personas que manifiestan su intención por migrar, ya que desplazarse por esta vía resulta más económico que movilizarse por el campo terrestre.
«Resulta más económico comprar un pasaje por avión para Maracaibo que viajar hacia Caracas o el Táchira. Tengo primos que hace unas semanas compraron los boletos hacia El Vigía o Santo Domingo del Táchira para poder pasar por Cúcuta en búsqueda de un mejor futuro», indicó ante la TV Calle Arturo Domínguez, habitante del municipio Gómez.
La rentabilidad de los viajes desprende de la ola migratoria de Venezuela
Nueva Esparta ha pasado de ser uno de los destinos turísticos más visitados para cuestiones de ocio y entretenimiento a volverse un espacio para la recepción de sujetos con intenciones de movilizarse en la región por un mejor futuro.
«Los días en que mayor movilización hay en el aeropuerto de Margarita es los fines de semana o los lunes, porque en esas fechas los isleños los aprovechan para viajar y migrar a otro país por vías terrestres, desde puntos claves como los estados fronterizos», comentó ante La TV Calle un comerciante del aeropuerto en calidad de anonimato.
El equipo de La TV Calle consultó a diferentes aerolíneas acerca de esta situación, los que presentaron una cifra de 104 o 106 boletos aéreos que suelen venderse en una semana para la ruta Porlamar – Maracaibo del domingo, donde la mitad de estos pasajeros manifiestan su intención de migrar, como muchos individuos lo realizan a diario.
Ni los recién nacidos se salvan de esta ola migratoria
Muchos de estos viajes en su mayoría trasladan a niños, niñas o adolescentes que acompañados de sus familiares realizan escala en la ciudad del sol amado para luego partir a la aventura que en muchos casos puede resultar terrorífica, mejor conocida «la búsqueda de un cambio en sus vidas».
La cantidad de desplazamientos diarios resulta preocupante, donde un promedio de 30 o hasta 40 personas exponen, en muchos casos en compañía de niños, su intención de abandonar el futuro que han venido construyendo en el territorio nacional.
Las principales razones de estos desplazamientos son por la carencia de oportunidades para el crecimiento en el ámbito laboral, la devaluación constante, la moneda, la carencia de recursos que permitan costear el ritmo de vida en Venezuela, los incrementos constantes de la canasta alimentaria y demás.




