La temporada del mes de agosto se ha caracterizado durante años como una época para el ascenso del turismo en la entidad insular, sirviendo la llegada de nacionales o extranjeros como una alternativa para que, gracias a las ventas, los comerciantes informales logren sobrevivir ante las demandas del día a día que suelen presentarse en su casa.
Sin embargo, este agosto de 2022, los comerciantes informales de la entidad insular registraron cifras muy bajas la venta de ropa, zapatos, objetos del hogar y demás, teniendo como consecuencias que muchas personas abandonen los pasillos comerciales del municipio Mariño con sus mercancías para emprender nuevos caminos en búsqueda de ingresos que les permita cubrir sus necesidades.
“En agosto las ventas han estado muy malas, no registramos buenos números, en verdad me da mucho miedo que en algún momento tenga que cerrar mi negocio aquí en la calle, porque antes cuando vivíamos mejor yo mantenía a mi familia con las ganancias obtenidas de este lugar”, dijo Gabriel Herrera, comerciante informal en Porlamar.
Herrera destacó que para el mes de mayo percibía semanal casi 20 dólares, al mes este lograba contabilizar casi 100 dólares, pero en la actualidad este no adquiere en ganancias ni 20 dólares al mes. Entre las preocupaciones de Herrera se encuentra el futuro de sus dos hijos y su esposa que dependen de sus ingresos, este tiene temor que no pueda brindarles condiciones dignas de vida a las personas en su hogar.
Hasta las ventas de uniformes escolares ha disminuido en la Isla de Margarita
Debido a los altos precios de la ropa escolar en el mercado, varios padres han tomado la opción de brindarle ropa de segunda mano a sus hijos, ya que no tienen el presupuesto suficiente para lograr costear al menos un mono o camisa escolar que se redondea entre los 18 o 30 dólares en total.
«Un padre, dependiendo de la talla que necesita, puede gastar hasta 50 dólares en la ropa de sus hijos, yo sé que muchos no pueden cubrir estos precios. Las ventas están muy bajas, sabemos que es un producto costoso para un padre o madre venezolano, pero es algo de bastante calidad», indicó en calidad de anonimato un comerciante en el municipio Mariño.
También, varios margariteños dependientes de la Administración pública esperaban percibir en la temporada vacacional un bono vacacional que lograra superar los 100 dólares, pero la realidad fue totalmente diferente, en vista que los pagos de esta clase de beneficios laborales mantuvo un retraso y producto de la implementación del instructivo Onapre mermó el nivel de ganancias de los venezolanos.



