Uniformes escolares

El salario de los margariteños no alcanza para cubrir los uniformes escolares de sus hijos en este nuevo año escolar

Anualmente, los margariteños, para el mes de agosto, tienen la costumbre de renovar los uniformes escolares para sus hijos o hijas que se encuentran cursando cualquier nivel de educación básica o primaria en la entidad insular. Cuando los jóvenes cambian de año en bachillerato o ingresan por primera vez al mismo, requieren de un cambio de uniforme que implica grandes inversiones para los padres de familia en la Isla de Margarita.

Con el bajo índice salarial de los venezolanos, los altos costos de la vida en el país, comprar nuevos uniformes escolares como franelas, monos deportivos, zapatos escolares, camisas para la escuela y demás, se convirtieron desde el incremento de la crisis en un reto que muchos hogares no pueden completar.

“Antes cambiábamos los uniformes de manera semestral, por el crecimiento de nuestros hijos, ustedes saben los temas del crecimiento de estos muchachos. Pero, hoy en día debemos comprar la ropa con dos tallas adicionales o empezar a usar ropa de segunda mano para lograr asistir al aula de clases”, dijo Aura Herrera, habitante del municipio Antolín del Campo.

Herrera es obrera en una institución estadal en la capital de la entidad Insular, mensualmente percibe 50 o 40 dólares según la tasa de cambio actual del Banco Central de Venezuela (BCV), pero esta clase de ingresos suelen desviarse para las compras del día a día para subsistir ante la crisis que golpe a cientos de familias.

Esta vive en un constante debate como madre soltera, ya que, como el motor económico de su hogar, debe ingeniarse otros medios para obtener ingresos de manera lícita que le permita cubrir los requerimientos de sus hijos para este nuevo año escolar.

Los uniformes para el bachillerato se han vuelto difíciles de comprar

La disminución de la producción de telas o uniformes escolares en la entidad insulares, el abandono por parte de las textilerías del sistema de comercios de la Isla de Margarita ha traído ciertas consecuencias para los comerciantes y empresarios que venden esta clase de vestimenta durante la temporada del mes de agosto o diciembre.

“Importar las franelas es muy costoso, estas vienen marcadas para venderse casi en 10 dólares, pero con el modelo inflacionario del país resulta imposible establecer este precio, nosotros las vendemos casi al costo y son 7 dólares americanos el día de hoy”, señaló ante La TV Calle un comerciante en la ciudad de Porlamar.

De la misma manera, La TV Calle consultó de forma anónima y aleatoria a 15 padres y/o madres de familia para constatar si estos poseen la capacidad para cubrir esta clase de gastos que acarrea el modelo educativo en Venezuela, quienes en su mayoría brindaron una respuesta negativa.

El salario de los margariteños no alcanza para cubrir los uniformes escolares de sus hijos en este nuevo año escolar
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Daniel Marín

Corresponsal del estado Nueva Esparta

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