La Cañada de Urdaneta

Las trombas de la destrucción en La Cañada de Urdaneta

Nolberto Rodríguez lo perdió todo luego del paso de dos trombas marinas por el municipio zuliano La Cañada de Urdaneta, en el occidente venezolano, el pasado 16 de agosto.

Las fuertes ráfagas de viento y lluvia hicieron volar el techo de la vivienda, que comparte con sus padres, esposa e hijo, y quedó como una zona de guerra: entre escombros, polvo, paredes caídas, baños destruidos y habitaciones en el piso.

Rodríguez es discapacitado.  Le amputaron sus cuatro extremidades producto de una descarga eléctrica, mientras trabajaba, hace varios años.

“Prácticamente aquí no quedó nada, todo el techo, las paredes, vidrios. No quedó nada. Eso fue de repente, sentimos el vientazo”, dijo.

Foto de Isaac Rubio

“Agarré a mi hijo de dos años. Me tiré arriba para cubrirlo. Esto fue una locura. No fue fácil. Que pasara lo que Dios quiera, pero no a mi hijo”, continuó.

La mayoría de estos hogares rurales son construcciones que datan de varias décadas. Los techos de zinc o madera reposan en humildes paredes.

Foto de Isaac Rubio

Los sectores más golpeados

Los sectores La Plaza, Guajira y El Taladro, en la parroquia Concepción y La Ensenada, Palmarejo y Santa Lucía, en la parroquia Chiquinquirá, fueron los más afectados por las trombas. El reporte oficial abarca a más de 300 damnificados, 20 heridos y ningún fallecido.

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Foto de Isaac Rubio

Según trabajadores de la estatal Corpoelec, bastaron unos cuantos minutos para que el paso de las mangas de agua hiciera que 20 postes eléctricos, algunos de ellos de madera, cayeran al piso y 10 transformadores colapsaran, dejando sin servicio eléctrico a más de 500 familias.

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Foto de Isaac Rubio

El mercado municipal, la cancha de la parroquia Chiquinquirá y el colegio estadal Francisco Esparza fueron fuertemente golpeados también. Este último quedó sin techos y con algunas paredes derrumbadas.

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Foto de Isaac Rubio

Algunos acudieron a la fe

En su hogar ubicado en La Plaza, se encontraba Gladys Urdaneta, de 84 años. La anciana se refugió en la fe mientras el viento y la lluvia destruían todo a su paso.

“La hija mía llorando. Yo lo que puse fue a rezar y a pedirle a Dios que nos salvara: ‘¡Sálvanos de esto que viene, señor! No nos dejéis padecer’. Y la (vecina) del fondo, salió corriendo con sus criaturas (niños) cuando se les cayó el techo”, expresó.

Foto de Isaac Rubio

Las autoridades locales trabajan, pero el daño supera sus capacidades

La alcaldesa de La Cañada de Urdaneta, Nidia Gutiérrez de Atencio, trataba de tranquilizar a los damnificados, quienes por decenas llegaban a ella, al tiempo que admitió que reparar los daños en todas las viviendas requeriría tiempo.

“Poco a poco, poco a poco vamos a resolver esto”, le expresaba Gutiérrez a una vecina. Precisó a La TV Calle que las personas afectadas son, en un 80%, pobres.

La autoridad municipal afirmó sentirse “muy consternada” por el siniestro. “Es una situación muy lamentable. Es la primera vez que nos sucede esto”, refirió.

La Gobernación del Zulia, la Alcaldía de La Cañada de Urdaneta, Corpoelec, Hidrolago y otras alcaldías de la región, han trabajado en equipo para solventar progresivamente, pero en muchos casos será necesario reconstruir las viviendas o edificaciones.

Las autoridades han apoyado a los compueblanos en lo primario: electricidad, agua y jornadas médicas. Sin embargo, todavía no existe la certeza de cuándo iniciarán los trabajos de reconstrucción o sustitución de los hogares.

Foto de Isaac Rubio

Los damnificados vigilan lo que quedó de sus hogares

Después de la tempestad no viene la calma para los cañaderos damnificados, quienes han tenido que custodiar sus propiedades ante posibles actos vandálicos.

Esperan que las autoridades les brinden soluciones concretas para reconstruir sus viviendas o ser reubicados lo antes posible.

Las trombas de la destrucción en La Cañada de Urdaneta
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Isaac Rubio

Corresponsal del estado Zulia

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