Nueva Esparta

Comerciantes en Nueva Esparta temen por el descontrol inflacionario que se vive en el país

El estado Nueva Esparta, conformado por tres islas, se ha catalogado como un espacio cuyo potencial económico es el turismo, un medio para la producción de ingresos a través de medidas de entretenimiento donde se saca provecho de recursos naturales y el capital humano.

Desde la llegada de la pandemia, con el cierre de los aeropuertos y muelles, el tráfico de turistas en la entidad insular disminuyó de una manera significativa, dejando a la deriva a muchas personas que por medio del libre ejercicio de las actividades económicas buscan mecanismo que le brinden los recursos suficientes para sobrevivir a la crisis que se vive en el país.

“Aquí las ventas se hacen para los nativos en temporada, es muy poco cuando llega un turista por estos pasillos. Antes de la pandemia esto sí tenía un tráfico constante de turistas, pero la verdad es que ahorita viene gente, aunque no tenemos ventas”, dijo ante La TV Calle Gabriel Romero, comerciante en Porlamar.

Por medio de las divisas, los negocios y empresas de la Isla de Margarita contribuyen de manera significativa en el mantenimiento de ciertos lugares y la producción de obras que logren beneficios a la población. Aunque en los últimos meses para muchos comerciantes el índice de ventas se maneja con cierto grado de estabilidad, donde las cifras evidencian una permanencia que no brinda activos al inversionista.

“Si sacamos una mediana de ventas, estamos congelados, no pareciera que nos encontramos en agosto. Créeme que en otros años yo estaba estresado porque tenía que pedir mercancía. Ahora, me preocupa que se dañe la ropa que tengo porque nadie la compra”, comentó ante La TV Calle Sánchez, un comerciante del mercado de la ciudad de Porlamar.

Las ventas de comida rápida han sido uno de los establecimientos comerciales que más han resistido a la crisis en Nueva Esparta

Los locales de ventas de empanadas, perros calientes, hamburguesas, comida margariteña y hasta dulces han sido los espacios cuyas actividades comerciales resisten con firmeza ante la crisis del país, pero estos temen a diario por su futuro producto de los constantes incrementos de precios que golpean de manera significativa la compra de la materia prima.

“Aquí por promedio nos podemos sacar hasta 200 dólares en un día, pero una parte se va para el mantenimiento del carrito, otra para comprar materiales y el resto queda para nosotros como ganancia, que viene siendo como 10 dólares al día”, dijo Armando, vendedor de perros calientes en el municipio Mariño.

También, este hizo énfasis en los altos índices inflacionarios del país, este riesgo económico para Armando se ha convertido en una pesadilla al instante de ejercer el libre ejercicio económico, porque a su criterio “no hay estabilidad en Venezuela para nosotros los que estamos apostante por ella en la parte laboral”.

Finalmente, los precios de la comida rápida en Nueva Esparta van desde 1,5 dólares hasta 15 dólares, siendo uno de los territorios con la mayor accesibilidad en el ámbito de la variedad que suele presentarse en el campo de las ventas de comida, ya que en muy pocos estados del país suele encontrarse tarifas de la comida que sean menor a los 3 dólares.

Comerciantes en Nueva Esparta temen por el descontrol inflacionario que se vive en el país
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Daniel Marín

Corresponsal del estado Nueva Esparta

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