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Margariteños piden a sus patronos eclesiásticos mejores condiciones de vida y un buen futuro para sus familiares en el extranjero

Los margariteños con el paso del tiempo se han convertido en fieles creyentes del catolicismo en diferentes campos, teniendo esta corriente religiosa como un refugio para impactar de manera positiva en su día a día ante la crisis socioeconómica que se vive en el país actualmente.

“El catolicismo para nosotros se ha convertido en ese banco de peticiones donde oramos tranquilamente por nuestros hijos que han tenido que marcharse de Venezuela, por aquellos que están buscando un mejor futuro y por la juventud de ahorita que requiere de mucha esperanza”, dijo Martha, habitante de la población de El Maco.

En el marco de las fiestas patronales de San Lorenzo en la primera semana del mes agosto, los feligreses visitan la iglesia como un espacio para despejarse un poco de la realidad que para muchos suele ser un poco traumática.

“La iglesia se ha convertido en ese espacio para que muchos margariteños y no solo maqueros recuperen la esperanza ante esta crisis que nos invade en Venezuela. A veces no tenemos qué comer en nuestras casas o el salario no rinde. Por eso le pido a Dios para ayudar a quien lo necesita”, comentó ante La TV Calle Domingo Sánchez, habitante del municipio Gómez.

También, hay personas en diferentes sectores populares de la entidad insular que dedican parte de su vida a estas actividades, porque de esta manera mantienen viva las tradiciones y fomentan valores cristianos en la población que actualmente padece las consecuencias empleadas por el estado para brindarles una calidad de vida en todos los aspectos.

Las festividades del Valle y los milagros que le piden los margariteños a los santos

Después de la llegada de la pandemia muchas barreras han influido en el desenvolvimiento del sector religioso de la sociedad, algunas personas abandonaron costumbres o se vieron en la obligación de apartar estas iniciativas de su día a día porque la situación de contingencia los impulsó a ello.

“Antes nosotros caminábamos de madrugada hasta El Valle, a veces amanecíamos en las fiestas, ahora nos da temor hacer esas cosas por dos factores, la inseguridad y el tema COVID que aún sigue presente en la Isla”, dijo un ciudadano del municipio Arismendi.

Por ello, los margariteños han ingeniado diferentes alternativas para continuar con sus cultos y creencias a nivel regional, rindiendo devoción a la Virgen del Valle y otros Santos como pilares para emprender un camino hacia la luz dentro de tanta oscuridad en el país.

“Aquí muchas personas piden por la paz, por la solución a la crisis, por los enfermos, otros suelen pedir por sus familias que producto de la situación país han tenido que separarse, además tenemos siempre cadenas de oración donde solicitamos a los santos un milagro en sus vidas para cambiar sus condiciones de vida o la del prójimo”, señaló Carreño, un catequista en el municipio Mariño.

Finalmente, los margariteños para sobrellevar la situación de crisis que se enfrenta en el país han dedicado parte de su tiempo en la construcción y desarrollo de actividades de carácter religiosas que brinden paz ante tanto estrés que invade la vida de los ciudadanos.

Margariteños piden a sus patronos eclesiásticos mejores condiciones de vida y un buen futuro para sus familiares en el extranjero
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Daniel Marín

Corresponsal del estado Nueva Esparta

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