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Parques y canchas abandonadas en Nueva Esparta merman el derecho a jugar y hacer deporte

Los niños y niñas de los municipios Gómez, Arismendi, Marcano y Antolín del Campo se encuentran expuestos a grandes riesgos producto de la descomposición de los parques y canchas públicas en esta zona de la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta.

Gran parte de las instalaciones presentan fracturas, fisuras, espacios de óxido y falta de desmalezamiento. Esto, genera limitaciones en el desenvolvimiento de los niños y niñas en estas áreas.

También, los continuos actos de inseguridad se han encargado de la destrucción de estas zonas de recreación para centenares de familias que residen en estas comunidades.

Los vecinos de la calle El Paraíso, en la parroquia Bolívar, municipio Gómez, denuncian que han solicitado ayuda pero no han sido escuchados. “En muchas ocasiones hemos solicitado apoyo de las autoridades regionales para remodelar el único parque de la población. Siempre nos exigen numerosos requisitos y solamente retrasan nuestras solicitudes”, dijo un vecino.

Igualmente, comentó que este tipo de actos se han producido desde hace 8 años aproximadamente.

Gran parte de los padres y adultos mayores señalan que se sienten “excluidos” porque mucha de las acciones de mantenimiento a este tipo de instalaciones se efectúa en zonas cercanas a la capital o el área comercial de la isla. Pero, las comunidades rurales, con el transcurrir del tiempo, solo han quedado en el olvido y sufriendo las consecuencias de políticas centralizadas.

Recorrido realizado por La Tv Calle por los parques y canchas de la entidad

En el municipio Arismendi, en la población de Guárame, los habitantes señalaron su realidad.  “Tenemos más de un año con una cancha cuyo techo fue hurtado y el cercado de este tipo de instalaciones presenta un deterioro sumamente alarmante. Los jóvenes en muchas ocasiones abandonan el deporte o la recreación porque no cuentan con espacios”, afirmaron.

Al mismo tiempo, Aura Gómez, residente de la población de El Maco, indicó que “nuestra cancha tiene toda una vida excluida. Cada vez se ve más deteriorada y en ningún momento el gobierno regional atiende nuestras peticiones de un techo o al menos de galones de pintura para evitar su descomposición”.

La carencia de instalaciones óptimas y la descomposición de los parques y canchas limitan el derecho a los niños y niñas plasmado en el artículo 31 de la Convención Sobre los Derechos del niño 1989. En este se establece la obligación del Estado de brindar “espacios para la recreación, descanso, juego y esparcimiento”.

El derecho a jugar y hacer deporte, más allá de su amparo en el derecho internacional de los DDHH, es una garantía constitucional que permite a las personas el acceso a una calidad de vida. Además del sostenimiento de la dignidad humana basándose en los catálogos internacionales de DDHH.

Parques y canchas abandonadas en Nueva Esparta merman el derecho a jugar y hacer deporte

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