Imagen cortesía - UNET

La UNET no escapa de la crisis nacional: estudiantes viven pérdida de clases

Desde hace varios años, la universidad venezolana afronta un panorama incierto donde diversos factores atentan contra su normal funcionamiento. Esto, aunado a la pandemia que ha impedido el retorno a las aulas y el desarrollo regular de sus actividades. Táchira no escapa de esto y por ende, la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), hoy enfrenta una grave crisis.

Estas instituciones donde se forman las nuevas generaciones de profesionales, cuna de importantes investigaciones y de un valioso trabajo de extensión y producción de conocimientos, luchan por sobrevivir. Incluso, por mantenerse vigentes en una situación crítica para la comunidad universitaria.

En estos momentos, la academia, primordial e imprescindible para el desarrollo y evolución del país, sobrevive por el esfuerzo titánico y la voluntad de sus actores “sin presupuesto ni beneficios”.

Realidad de la UNET

La UNET es una institución de educación superior pública y autónoma ubicada en la ciudad de San Cristóbal, siendo una de las más importantes universidades de esta región del país. Fue fundada el 27 de febrero de 1974 en el marco de un programa para el desarrollo regional.

Su oferta en pregrado se compone, en gran medida, de carreras afines a las Ingenierías y la Arquitectura. Además, cuenta con un macro programa de crecimiento que incluye convenios con diversas empresas e instituciones venezolanas y extranjeras.

No obstante, la UNET no escapa de la crisis nacional. “Con solo ver la universidad se refleja cómo nos encontramos. Estamos completamente en el abandono, el deterioro, la ineficiencia, el retroceso, la falta de recursos, de atención. En fin, estamos en una completa anarquía que ha empeorado, ya que con la llegada de la pandemia, la universidad tuvo dos largos años de inoperatividad”, denunció Siso Román, estudiante, defensor de DDHH y miembro de la FCU-UNET.

Igualmente, el vocero resaltó las alternativas que siguen buscando quienes hacen vida en la casa de estudios. “Hoy ante esta situación somos los mismos estudiantes que buscamos diferentes alternativas y propuestas para abrir y mantener sus puertas abiertas”, dijo Román.

Por ello, mediante la organización interna de los estudiantes y la búsqueda de alianzas estratégicas, se logró desarrollar un “minisemestre” que contó con la figura de un aporte económico voluntario por parte del cuerpo estudiantil. Todo, en la búsqueda de cubrir los vacíos administrativos del Estado que les impiden la continuación de su carga académica. Sin embargo, esto provocó una denuncia contra la universidad que ha resultado en más tiempo sin actividades. “Tenemos desde inicios del año 2022 sin poder reactivar las actividades académicas”, finalizó el estudiante.

La UNET no escapa de la crisis nacional: estudiantes viven pérdida de clases

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