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La recolección de chatarra: un método de sobrevivencia para los jóvenes de Margarita

Los transeúntes en las poblaciones rurales del estado Nueva Esparta han adoptado la recolección de chatarra, residuos metálicos o electrónicos de valor dentro de los basureros con la finalidad de obtener algo de dinero.

Todo lo hacen para conseguir recursos o algún ingreso para su sobrevivencia en el día a día dentro de la región insular.

Los hurtos, robos y saqueos en lugares públicos han incrementado productos de la crisis humanitaria compleja. Por ello, los neoespartanos deben recurrir a estos medios alternos para obtener recursos que les permita sobrevivir. Sobre todo, a los ajustes sobrevenidos que ha generado la hiperinflación en el precio de los alimentos.

Dicha situación deriva de los bajos salarios, altos niveles de desempleos y las precarias condiciones de vida dentro del oriente del país. Esto, además del aumento preocupante del analfabetismo en este territorio, ha generado que hasta los niños sean incentivados por chatarreros y latoneros. Todo, para que realicen saqueos de bienes públicos y consigan algún tipo de lucro.

Gracias a la necesidad que se vive, y aprovechándose de la inocencia, las personas fijan a los niños, niñas y adolescentes como herramientas claves para la recolección de metales u objetos de valor.

La recolección de chatarra demuestra la pobreza extrema

“A diario, se observan niños acompañando a los adultos por las calles de Porlamar buscando desperdicios para así revenderlos y lograr sobrevivir a la crisis”, indicó el ciudadano Pablo Martínez, en la Plaza Bolívar de Porlamar.

Son preocupantes los índices de incapacidad de estudiantil presentes en el estado Nueva Esparta debido a la decisión adoptada por la juventud. Esto con la finalidad de avanzar en medio de una crisis que se ha ido agudizando desde la llegada de la pandemia. Es decir, la juventud prefiere trabajar en vez de estudiar, porque si no generan ingresos pueden morir de hambre.

Para 2021, la Encuesta Nacional de Condiciones De Vida (ENCOVI) situó los números de pobreza en 94,5%, siendo una cifra alarmante. Pues, dentro de los parámetros para medir dicho factor se observa cómo los jóvenes deben abandonar sus sueños o preparación académica porque los ingresos familiares han ido mermando y requieren generar dinero para el hogar.

El incremento del rezago escolar, en el promedio de niños y niñas de 12 años hasta 17 años, demuestra una de las consecuencias de la pobreza multidimensional que enfrenta Venezuela. Misma, en la que muchas personas se ven obligadas a dejar de asistir a planteles educativos para asumir alternativas como la recolección de chatarras.

Es el caso de Punta de Piedras, donde los jóvenes realizan a diario exploraciones submarinas en grupos, para recoger los desechos y piezas de las unidades de Conferrys en el agua. Todo, para recopilar la cantidad necesaria, vender las mismas y tener un ingreso de 8$ por cada 100 kilos de hierro que recogen, según las declaraciones brindadas a Todos Ahora.

Falta de oportunidades en la juventud neoespartana

En el municipio Tubores los jóvenes optan por la recolección de chatarra para comprar algo para comer. Es importante destacar que son personas cuyo rango de edad es de 15 – 25 años, algunos con hijos y con familias que mantener.

De la misma manera, muchos de estos jóvenes recorren las localidades buscando desperdicios de objetos en descomposición para producir un promedio semanal de 20$ – 30$. Siempre dependiendo del tipo de pieza que puedan vender.

Algunos de los encuestados por el equipo de La Tv calle en Nueva Esparta señalaron que “con el hierro que logramos recolectamos a diario podemos sobrevivir. Porque en los talleres nos ayudan con las piezas de carros descompuestos que no tienen reparación. Aunque a veces nos toca ir a la basura para ver que conseguimos para vender”.

Muchos de estos prefieren llevar este ritmo de vida, a través del tráfico ilícito de material táctico, que dedicarse algún empleo en una tienda por más de 8 horas de trabajo diario. Indican que “los comerciantes o empresarios explotan a nivel laboral y no tenemos a dónde acudir para que nos garanticen derechos laborales. Preferimos caminar por los pueblos para comprar y vender chatarra”.

Historias lamentables

Son lamentables los cuadros de desconsideración por parte de las autoridades para garantizar los derechos a los niños, niñas y adolescentes en todos los espacios. Esto, quebranta lo tipificado en la Convención de los Derechos del Niño en el artículo 19, 27 y 28 con respecto a la calidad de vida o el acceso a la educación.

Esto sumado a la falta de oportunidades para el desarrollo de la juventud que establece la Constitución. La misma expone una serie de derechos para garantizar la dignidad humana en todo momento. Además de permitir empleos dignos a las personas, donde gocen de seguridad social y jurídica en su campo de acción.

La recolección de chatarra: un método de sobrevivencia para los jóvenes de Margarita

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