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Alcanzar la educación superior privada en Nueva Esparta requiere inversión millonaria

La educación en todos sus niveles debe ser adaptable, accesible, aceptable  y disponible. Siendo estos requisitos fundamentales para cumplir con lo plasmado en los instrumentos internacionales para medir la educación de calidad en sus distintos sectores.

En Nueva Esparta, con el transcurrir de los meses, acceder a la educación superior en el sector privado amerita una inversión millonaria. Esto posiciona el sistema educativo como un modelo cuya oferta es incosteable por un ciudadano promedio en la región oriente del país.

Un estudiante en la Universidad de Margarita (UNIMAR) debe cancelar trimestralmente 175 dólares para cursar su carrera. Cabe destacar que la única casa de estudio con una oferta académica amplia en la Isla de Margarita es privada.

Por ello, para los neoespartanos es casi imposible, con un salario mínimo en Venezuela inferior a los 5 dólares, cursar carreras de índole humanista, jurídico o dentro del campo artístico.

Educación en riesgo

La juventud neoespartana, al igual que los integrantes de diferentes estados del Oriente del país como Monagas, Anzoátegui, Bolívar, Sucre o Delta Amacuro, han tenido que desplazarse a la región Centro o Andes del país.

Esto, para encontrar una mayor oportunidad de estudios ya que la oferta académica en las casas de estudio en el oriente del país es muy limitada.

Lamentablemente, muchos de ellos se sienten incapaces por no disponer de recursos o del sustento económico necesario para mudarse a la ciudad capital y conseguir acceder a carreras como Estudios Internacionales, Comunicación Social, Psicología o Derecho.

A pesar que en algunas universidades privadas estas son dictadas, resulta sumamente complejo mantener una estabilidad financiera que permita cubrir los gastos de educación en Nueva Esparta.

El otro caso en la Isla de Margarita se encuentra con el desplazamiento de los jóvenes a la Universidad de Oriente. Todo, para continuar sus estudios o al menos emprender un camino con menos obstáculos que les permita avanzar dentro del sistema de educación superior.

Por otro lado, la asfixia presupuestaria dentro de la universidad autónoma ha dejado consecuencias devastadoras. Entre ellos, los incidentes de inseguridad con la flota de 18 autobuses de la UDO. Recordando que están paralizados en la universidad por falta de recursos para reparar los mismos.

Esto impide que estudiantes de Biología Marina o Tecnología de Alimentos no puedan trasladarse a la Escuela de Ciencias Aplicadas del Mar en el municipio Península de Macanao donde se sitúa la segunda sede de la Universidad de Oriente.

De esta forma, este nivel de educación se convierte en un modelo poco garante de la disponibilidad, accesibilidad o de cada uno de los parámetros que a nivel internacional consagran la educación de calidad como un Derecho intrínseco a la persona e indispensable para la vida.

La vida de un estudiante en el ECAM bajo la modalidad presencial

Un estudiante que reside al otro lado de la isla tiene que tomar 4 o 3 autobuses que le permitan dirigirse a la universidad. Incluso, sale de su casa a las 4:00 am para poder llegar a tiempo a su horario correspondiente de clases.

Diariamente, debe realizar una inversión de 1,5 dólares para lograr trasladarse ida y vuelta a la universidad. En muchas ocasiones las fallas del servicio público impiden que este asista de forma puntual a sus clases. Esto sumado al temor de ser víctima de la delincuencia por las tempranas horas en que debe pararse en la estación donde se esperan los buses.

Un estudiante o docente promedio debe atravesar diario la Isla de Margarita para poder acceder a su casa de estudio, realizando acciones inexplicables para lograr trasladarse o cumplir con sus asignaciones. Semanalmente debe invertir 7,5 dólares aproximados de sus ingresos cuando este gana un salario inferior a 10 dólares al mes.

Lo mismo ocurre con los docentes. Aquellos que están residenciados del otro lado de la Isla se ven afectados para cumplir con sus deberes y sobrevivir. Así pues, esta es una prueba fiable de vulneración de derechos laborales en Venezuela. Además, de la calidad de vida que se tiene en este sector de la región insular.

Alcanzar la educación superior privada en Nueva Esparta requiere inversión millonaria

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